Puritanías

Los enemigos del cuerpo pueden identificarse con una letra: la pe.

Pe, de puritanismo. Allá, en la lejana Grecia, con pe de Pitágoras,

que, aparte de descubrir el famoso teorema,

exigía a sus discípulos una dieta a base de legumbres

-prohibida la carne- y, claro, prohibido el garche.

 

Otro ejemplo de la ilustre Grecia, el divino Platón,

quien con Pe escribía philosophia es arte de morir,

el cuerpo es cadáver, mejor morir para ser sabios,

mejor apagar los genitales para pensar,

mejor que la cabeza se sitúe por arriba del vientre,

mejor el vientre abultado, fofo y fláccido de Sócrates.

 

Los enemigos del cuerpo se escriben con Pe de policía,

la policía que vigila el cuerpo a veces, claro, tiene gorra,

otras tiene sotana; otras, mamadera; otras, guardapolvo

y muchas otras, la mayoría,

no tiene ningún distintivo

más que su propia piel

arrumbada, sus ojos en una huella de sombras,

sus palabras que se asustan de las palabras.

Las palabras tienen filo, te cortarán; pueden matarte.

Las palabras tienen dientes, te morderán; pueden devorarte.

 

Los enemigos el cuerpo, con la Pe de Platón, de Puritanismo, de Policía

se perpetúaron en los Padres de la Iglesia,

en los tratados de las vírgenes, en el martillo de las brujas,

en San Agustín imponiendo el celibato, en los elogios de la castidad,

en sor Juana, en sor Teresa, en el cuerpo como sor-ete.

 

La Pe, la Pe de Patria, los fundamentalistas de esa Pe

son enemigos del cuerpo y las insignas patrias me la bajan,

Sarmiento me la seca, Mitre me la suda, Perón me la empala,

y yo “me seco el orín en la bandera de mi país”

y “me limpio el culo con la bandera”, como escribió Sergio Witz.

 

La Pe, la Pe de la puta Propiedad, la de los forros liberales

que creen que el cuerpo son las propiedades del propietario,

que el primer derecho es el derecho a la vida

como si la vida, como si la puta vida no estuviera tomada

por ustedes, los soretes que quieren hacer de nuestros cuerpos soretes.

 

A esos fundamentalistas, a todos, la otra Pe, la Pe de lo poético

en el cuerpo, seguir a pie juntillas a Artaud cuando describe

Una exacerbación dolorosa del cráneo, una cortante presión de los nervios,

 

La Pe de lo poético, insisto, en la materia perforada,

en el cuerpo con su glorioso hermetismo herético, a puro goce,

sagrado, prístino goce, a contracarne del martirio,

a contracuadril y ozobuco de lágrimas,

el cuerpo acontra filiación miserable,

el cuerpo acontra dios, hijo del miedo

acontra verdad, hija de la metáfora

contra la ley, hija de la oscuridad
el cuerpo acontra conciencia, hija del dolor
acontra sociedad, hija de los enemigos del cuerpo.

 

Víctor Dupont

Fotografía: Aaron Hawks

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva

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