Animales malditos

Desde hace siete días, sobre la falda insurgente del creador reposa un arca de elegidos. Sus pisos rasgados por las uñas de los cómplices anuncian el inicio del evento sagrado. Reptiles resfriados y orugas peluche esperan el veredicto. Una cucaracha evangelista reza el padrenuestro.

El señor seleccionará a los más dignos de cada especie para la salvación.

“Es necesario exterminar a estos animales, Noé”.- dijo el Señor, sosteniendo un vaso de ojos entre sus manos.

“Pero usted me ha dicho que los deposite en la bodega, que los alimente y separe a los impuros para que usted los viera al atardecer”, replicó Noé.

“¿No escuchas? Te dije que hay que hacerlos desaparecer. Los animales del reino de dios tienen que ser como los humanos: mansos, obedientes, sumisos.

Mira a los humanos, no me discuten ni una sola palabra, ni un solo mandamiento”, arremetió el Creador iracundo, mientras sacaba una libreta del bolsillo.

“Aquí tengo la lista negra”, dijo, el Altísimo, entre risas.-

“Escúchame bien Noé, quiero que te esmeres, no puedes fallar, cada uno de los animales que te indicaré debe ser expulsado”.

Asintiendo arrodillado, Noé se mantuvo en silencio mientras una arenga de lombrices predicaba salmos sobre los pies del creador.

Esa misma tarde, Noé cumplió el mandato, envueltas en bolsas de consorcio, toda bestia señalada, fue llevada hasta el sótano del arca. En aquel lugar, lo esperaba el Altísimo junto con doce monaguillos quienes esperaban ávidos los paquetes. Uno a uno, los animales malditos fueron expulsados hacia la tierra, ahora sumergida por el diluvio..

 

Julia Rodriguez

LTF. Abolcionismo de la cultura represiva. 

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