Apostasía

Renuncio.
Renuncio a reproducirme para preservar la raza.

Renuncio
a toda idea que no termine en escombro, en barro, en ceniza.

Renuncio

al centro, al altar.

A reverencias condescendientes.
A los respetos de plástico.

Renuncio

a los diplomas.

A los diplomas currículum vitae.
A los diplomas carrera.
A los diplomas escalera.

A los diplomas calavera.
A los diplomas jerarquía.

A los diplomas sillón.

A los diplomas cuadro.
A los diplomas mercenario.

A los diplomas que condensan en la pared la podredumbre de tu vida, en vida.

Renuncio

a los aplausos.
Al clamor repentino de los aplausos.
A su solapada calidez adormecedora.

A su paternal vocación por el mimo que somete y domestica.

Renuncio

a tu palmadita en mi hombro.
A la humildad-virtud-judeo-cristiana.
A humillarme.
A arrastrarme por el suelo.
Exitista compasión de los que aman la culpa redentora del creador.

Renuncio
a concebirme creado y me reivindico creador.

Renuncio
a construir consensos.
Consensos-concesiones.
Concesiones de mierda.

Renuncio a negociar mis convicciones.

Renuncio

a los relames del amor.

A los besos sin saliva.

A su lengua seca y carcomida.

Renuncio

al sexo privado de la alcoba
y a su pulcra inmundicia.

Renuncio a ser hombre.
Renuncio a ser mujer.

Renuncio

a tu encasillamiento degradante.
A tu binarismo pacato, chato, sin matices.

Renuncio

al amor.
Sí, al  amor-despreciable-mandato-divino.
“Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.
Aborrezco al Creador

y renuncio a Él.

Sí, a Él. Al único.
Que es padre, hijo y espíritu santo.

Renuncio
a sus santos y a María
que es madre, esposa e hija
¡mujer sumisa!

Renuncio

a ser santo
y me reivindico Sátiro.

Renuncio

a hacer el bien
y abrazo con fervor la causa del Mal.

Renuncio

a mi existencia castradora
consolidada a diario por la detestable inercia de los días.

Renuncio
Renuncio
Renuncio

PD:

Sí, siento asco. Siento un profundo asco cada vez que pretenden endulzarme con el amor. Siento asco y el asco me conmueve. El asco me degrada y me llena de fuerzas. Mi asco te vomita la cara. Te vomito todo mi asco en tu cara. Todas mis renuncias te las vomito y babeo pegajoso sobre tu cara. Sobre tu repugnante y ya no tan amorosa cara.
Renuncio y vomito. Vomito en tu cara y renuncio. Vomito mis renuncias en tu culo. Mis renuncias corroen tu culo, tu piel, tus huesos. Mis renuncias se meten por tu ano como una estaca y te atraviesan hasta la nuca. Empalamiento, ejecución medieval. Vomito todas las hostias que hay en mi cuerpo en tu culo virgen que es como el culo virgen de Jesucristo. Las vomito en forma de salsa blanca. Espesura lubricante. Espesura ideal. Enchastro el culo flaco de Jesucristo. Lo repaso con la palma de mi mano. Lo embadurno bien con la salsa blanca que es cuerpo suyo, unidad elemental. Me excito. Me desespero y me excito. Me excito cada vez más. Estoy por hacer historia. Lo sé. Mirá cuando le cuente a mis hijos. A mis nietos. Mirá cuando les cuente que le rompí el culo a Jesucristo. Que me cogí a Dios por el culo. Me bajo los pantalones y desenfundo mi pija. Jesucristo ni se mueve. Creo que está rezando. Lo escucho murmurar una plegaria. Creo que hasta siente compasión por mí. El humilde Jesucristo, el bienaventurado pastor, el asceta, el casto, el célibe, el buen samaritano. Jesucristo, a quien su padre le encargo el trabajo más trascendental, él ¿quién otro, sino?, siente compasión por mi y quiere redimirme. Quiere salvarme y por eso está rezando por mí.  Porque yo nunca fui libre. Porque si alguien te pega en una mejilla, ofrecele también la otra. Porque perdónalos padre no saben lo que hacen. Yo lo escucho atento y lo dejo. Lo dejo expresarse. Lo dejo hablar. Que se descargue, que llore. Sí, llora. Jesucristo llora. Sus lágrimas ruedan por sus mejillas y caen al suelo. Una a una…
Hasta que por fin, el silencio nos invadió, repentino. Él: sigue de espaldas. Yo: avanzo con mis manos y lo tomo por la cintura. Luego de recalar una, dos, tres, cuatro, cinco veces con mi dedo en su culo, le ensarto mi pija, se la meto suave y en forma ascendente por el culo y le grito con la punta de mi verga todas mis renuncias.

Alejandro Castellani

Fotografía original: Alejandro Castellani

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

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