Canción en la sangre

En el mundo hay grandes charcos de sangre

a dónde va toda esa sangre derramada

acaso la tierra la bebe y con ella se emborracha

extraña emborrachografía

tan juiciosa… tan monótona…

No la tierra no se emborracha

la tierra no gira al revés

empuja con regularidad su cochecito de cuatro estaciones

la lluvia… la nieve…

el granizo… el buen tiempo…

nunca está borracha

apenas si se permite de vez en cuando

algún desagradable volcán

La tierra gira

gira con sus árboles… sus jardines… sus casas…

gira con sus grandes charcos de sangre

y todas las cosas vivas giran con ella y sangran…

A la tierra todo eso

le da igual

gira y todas las cosas vivas lanzan alaridos

le da igual

gira

no deja de girar

y la sangre no deja de correr…

A dónde va toda esa sangre derramada

la sangre de los crímenes… la sangre de las guerras…

la sangre de la miseria…

y la sangre de los hombres torturados en las cárceles…

la sangre de los niños torturados tranquilamente por papá y mamá…

y la sangre de los hombres que sangran por la cabeza

en las celdas de castigo…

y la sangre del que coloca las tejas

cuando resbala y cae del tejado

Y la sangre que llega y corre a borbotones

con el recién nacido… con el nuevo hijo

la madre grita… el niño llora…

la sangre corre… la tierra gira

la tierra no deja de girar

la sangre no deja de correr

A dónde va toda esa sangre derramada

la sangre de los aporreados… de los humillados…

de los suicidas… de los fusilados… de los condenados…

y la sangre de los que mueren así… por accidente

Por la calle pasa uno que está vivo

con toda su sangre dentro

y de pronto está muerto

y toda su sangre está fuera

y los que siguen vivos hacen desaparecer la sangre

se llevan el cuerpo

pero la sangre es testaruda

y ahí donde estaba el muerto

mucho más tarde y muy negra

un poco de sangre se ve todavía…

sangre coagulada

herrumbre de la vida herrumbre de los cuerpos

sangre cuajada como la leche

como la leche cuando está cortada

como la tierra que gira

con su leche… con sus vacas…

con sus vivos… con sus muertos…

la tierra que gira con sus árboles… su gente viva… sus casas…

la tierra que gira con sus bodas…

los entierros…

los mariscos…

los regimientos…

la tierra gira y gira

con sus grandes arroyos de sangre.

Jacques Prévert (Palabras, 1946)

Traducción: Federico Gorbea

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