Confesiones de Papá Noel, 1968

“SE SUPONÍA QUE IBA A SER FANTÁSTICO , PERO ES HORRIBLE”

Este año se apagan las luces. Ya no hay luces de neón a medianoche. No hay ese ostentoso brillo para que los compulsivos turistas se queden embobados ante las maravillas del capitalismo. Ni tan siquiera la sociedad de la abundancia puede seguir pagando su factura de la luz. No merecen navidades este año. No han trabajado lo suficiente. No han corrido lo suficiente ante el tic-tac del reloj para fichar a la entrada y salida del trabajo, durante el círculo vicioso de la producción y el consumo. Ahorren y gasten, clavense y retuerzanse en el suelo para preparar la única ocasión durante el año en la que pueden dejarse llevar. Regocijénse, excédanse en un frenético esfuerzo para disfrutar… y luego, vomitenlo.
Los duendes enfermos de Europa han apagado las luces este año. Ni siquiera pueden tener la ilusión del placer: el espeluznante espectro de las navidades subió los precios y no pueden permitirse los regalos. No lo merecen porque no dieron el callo lo suficiente para mantener el yugo en marcha.
Las navidades son un castigo este año. Siempre fueron un coñazo: el deber de estar alegre, hacer el payaso, desmelenarse nada más encenderse las luces y abrirse el telón. Son vacaciones, y más te vale disfrutarlas por lo que más quieras. Son unos días para estar con la familia y, por lo más grande, más te vale ser amable, porque somos una familia feliz, ¿verdad?
Este año las navidades ni siquiera pueden parecer divertidas. Casi no pueden permitirse enojarse y olvidarlo. Quieren más de nosotros: más sangre, sudor y lágrimas. Y más sonrisas. No dejen que se enteren de que estan cansados y hasta los mismísimos de toda la basura que intentan venderles, hartos de los niños a los que se les enseña a cantar en coro un montón de mentiras sobre el amor y la afable misericordia. Es nuestro deber seguir comprando, incluso cuando ya casi no queda suficiente dinero para comprarnos un ataúd y abandonarlo todo de una vez por todas.
Machaquemos todo este gran engaño. Ocupemos el Fun Palace (*) y pongamonos la pilas. Agarremos los regalos y regalémolos de verdad. Encendamos Oxford Street. Bailemos alrededor del fuego. Regocijemonos con el funeral: el espectáculo final de la estafa que son las navidades.

(*) El Fun Palace fue un proyecto de 1960-61 del arquitecto Cedric Price que consistía en un espacio cultural cuya estructura podría modificarse de incontables maneras para acomodar todo tipo de eventos y actividades culturales.

 

King Mob

En 1968, integrantes de King Mob se disfrazaron de Santa Claus y repartieron este panfleto a la salida de los centros comerciales

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