Cuanto más especialista más disciplinado

De logoístas, especialogos y otros “felices” encadenados

El sujeto muerde.

El objeto da la pata y busca la pelota.

El experto nunca ingresa.

El experto es ex-perto.

Una ventana le sabe a suicidio.

El especialista se acurruca detrás de unas cortinas en posición fetal. El especialista tiembla. Mira de reojo. Suda frío. Vulnerable, se sabe desnudo ante la inminente partida de su “logos”. Su disfraz de muerto ha muerto ante el primer interrogante de su primo taxista.

El especialista da la pata y busca la pelota.

“Cuánto más especialista más disciplinado”.

“Cuánto más especialista más rápido corre detrás de la pelota”.

Un estudio milimétrico, avalado por la Universidad de Pennsylvania, sobre la distancia existente entre el punto y la coma en el uso manuscrito del punto y coma, enuncia con “negrita” el nombre de su autor. El anonimato de los esclavos no es, en nuestros días, una variable excluyente.

Refrán sifonáptero: dime cuán largo es el título con el que te presentas ante un auditorio dispuesto a deglutir tu expertis mnemotécnica y te diré cuán “pecera” es el falso “mar abierto” en el que supones desplazarte.

Un peón de ajedrez, pegado con cianoacrilato a su casillero de partida, protege -sin moverse- el aura redentora de su rey impoluto (de su rey impoluto, genocida de viento). Su risa es perfecto hidrocoloide para sus escaras.

Maxi Postay (Soda Cáustica, Ediciones Aula 28)

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

Diseño original: LTF

 

 

1 Comentario

  1. “Me cago en Puán y en todos los giles que para decir dos palabras ponen cara de pensadores y se acarician el mentón con una mano”. (Rodrigo Illarraga), a ese pelotudo lo tuve de profesor. Ese es el poema que más me gusto “Como filosofia”. Arranque la hoja 20… Es el único poema que no me gusto.

Deja un comentario