De anarquistas zombis y otras reminiscencias mortuorias

Tu proyecto de fogón anti pirómano, de asamblea sordomuda, de unidad entre “compañerxs disfrazadxs por le misme vestuariste”. Tu proyecto coreográfico, más obvio y previsible que los capítulos del chavo.

Compañero anarcofacho.
Compañera fachopunky me cago en tu proyecto.

Tu proyecto disidente embalsamador de disidencias (disidencias de tu disidencia). Tu proyecto que salta como leche hervida cuando te digo (a toda voz) que tu leche no me gusta, que tu leche es “mala leche”, que tu leche está podrida, contaminada, llena de grumos. Tu proyecto protector de colectivos/familia: “porque si se meten con unx se meten con todxs”. Tu proyecto frasecita de galleta de la suerte.

Compañero anarcofacho.
Compañera fachopunky me cago en tu proyecto.

Tu proyecto sentencia judicial, antijudicial.
Tu proyecto edicto policial, antipolicial.
Tu proyecto gueto/cárcel, anticarcelario.
Tu proyecto ovejuno. Tu proyecto lanudo.
Tu proyecto “odio a los pastores, pero desconozco/justifico/minimizo mi comportamiento ovejuno, mi comportamiento lanudo”.
Tu proyecto “odio a los pastores, pero desconozco/justifico/minimizo mi comportamiento pastor”.

Compañero anarcofacho.
Compañera fachopunky me cago en tu proyecto.

Tu proyecto categorizador hasta el hartazgo. Porque converso tres minutos con vos y ya usaste quince veces frases del tipo “yo soy x”, “yo soy z”, “yo soy x+z-y”, “el es h”, “ella es m”. Tu proyecto, en consecuencia y aunque quieras convencerte de lo contrario, ciento por ciento propulsor de identidades estáticas. Más estáticas que la más estática de todas las estatuas.
Tu proyecto que cree que Bakunin y Malatesta son estatuas.

Compañero anarcofacho.
Compañera fachopunky me cago en tu proyecto.

Tu proyecto que proyecta la sacralización de tus nuevos edificios (de tus nuevos edificios más antiguos que la rueda). Tu proyecto freezador de movimiento, de todo movimiento que ose incrustar un alfiler contra tu idolatrada burbuja de jabón, musicalizada por los pistols, die toten hosen y la polla.
Tu proyecto hipocresía.
Tu proyecto censor.
Tu proyecto índex.
Tu proyecto que apela al versito de la “circulación equitativa de la palabra” no para que hablen todos (todas, todes) medianamente por igual, sino para que quienes quieran decirte en la cara algo, a tu criterio, “inconveniente”, no hablen demasiado.
Tu proyecto “nos sentamos en círculo para que la palabra circule libremente, pero no tan libremente (tampoco se abusen) porque la circunferencia del círculo la dibujo yo”.

Compañero anarcofacho.
Compañera fachopunky me cago en tu proyecto.

Tu proyecto alérgico a la complejización de los debates. Tu proyecto discursito berreta, prefabricado con cimientos de cartón, con cimientos de cartón/fanzine, de cartón/fanzine con gusto a biblia. De cartón/fanzine con gusto a biblia, pero biodegradable. Apóstol sí, pero –ojo eh- con consciencia ecologista.
Tu proyecto tan pero tan obsesionado en hablar del “sistema”, como quien habla del precio de la cebolla, que olvida que hablar del “sistema” con tanta liviandad y sin tener demasiado claro de qué hablamos cuando hablamos del “sistema”, es parte del “sistema”.
Tu proyecto en el que te encanta hablar del “sistema”, como si no fueras parte del “sistema”.

Tu proyecto en el que te encanta atacar a los “iluminados”, pero para hacerlo no te sacás la linterna de la cara ni aunque te lo pida el fantasma de Sid Vicious.

Compañero anarcofacho.
Compañera anarcofacha.
Compañero fachopunky.
Compañera fachapunky
Compañere anarcofache.
Compañere fachepunky, me cago (me recontra cago) en tu proyecto.

Maxi Postay (Un genocidio de vacas sagradas, Ediciones Aula 28, en prensa)

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva

Un genocidio de vacas sagradas (inédito)

 

 

 

Sé el primero en comentar

Deja un comentario