Declaración de principios y feliz domingo para todos

Pertenezco a una organización en la que se piensa que si decís “macri gato” y “la yegua de cristina” sólo ofendés a los gatos y a las yeguas.
Pertenezco a una organización en la que se piensa que los currículums deberían  llamarse “culículums”, porque nos pasamos los currículums por el culo. Pertenezco a una organización en la que se piensa que la regla es “los borrachos son gente maravillosa” y la excepción, “Patricia Bullrich”.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que las palomas que cagan las estatuas de los desechos tóxicos que gobernaron nuestra tierra merecerían llamarse “águilas guerreras”, “cóndores herederos legítimos de Héctor, Aquiles o Dragon Ball Z” o “naves espaciales justicieras con alas y pico supersónico”.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que la navidad y el año nuevo son las mejores excusas para escrachar al pariente nazi que todos tenemos: “Tío Rubén, ¿alguna vez te dije que sos un reverendo fachito con cara de gusano malcogido por una urraca tuberculosa?”. Y antes que el idiota acuse recibo, le engrampás un pedazo de mantecol en el medio de la frente. Así de fácil. Así de terapéutico. Así de sanador.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que los poetas que sólo entretienen y hablan de mariposas, el amor de sus vidas, la paz mundial, la felicidad eterna de los unidos y/o dominados, la naturaleza indescifrable del ombú, la portentosa seducción de las calandrias y pelotudeces del estilo, deberían (con urgencia) buscarse un trabajo en el Banco Santander.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que no se deben desaprovechar las oportunidades de humillar al “poderoso”. De ridiculizarlo. De hacerlo mierda. De hacerlo sentir un parásito. Un sorete. “Señor Juez, a cambio de su culo le ofrezco este pez”, y así… de una… sin que el tipo diga media frase le pelás la chota: “¿Mojarrita o tiburón?”. Pegás media vuelta y sanseacabó. “Señor empresario, a cambio de su culo le ofrezco este dinosaurio”. Procedimiento ídem. “¿Iguanita o tiranosaurio rex?”. Pegás media vuelta y sanseacabó.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que los museos son cárceles y las cárceles deberían ser museos.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que hablar con un esquizofrénico es siempre más interesante que hablar con un político. Porque siempre es mejor “escuchar voces” que silenciarlas.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que repetir frases hechas es privarte de hacerlas.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que el problema de los terroristas no son las bombas sino la puntería. Que basta de maltratar a los civiles. Que un Trump, una Merkel, un Obama, un Putin valen doble. ¿Un Francisco? Salta la banca.

Pertenezco a una organización en la que se piensa que pensar no es repetir y que “repetir sin soplar” es obedecerle a Soldán. Ser soldado de Soldán. Ser soldado de la liberación del quincho.

Maxi Postay (Soda Cáustica, Ediciones Aula 28)

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva. 

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