Delirio perfecto de la mano

Mi padre bebía
estaba todo el día borracho
mi madre estaba
estudiando todo el día
la forma de matarme
y las serpientes volaban en círculo
y los hombres escupían contra el poema
como si fuera un círculo, un metal, una esfera
una piedra que cayera sobre el hombre

(en Poemas del Manicomio del Dr. Inglot, 2002)

 

De la mano que escribe para que brille la ruina
Mano amputada que todavía siento arañando el secreto
Arando el desastre con los labios de la ruina
Con el señorío de la ruina y el poderío del desastre
Y escribir como el ritual del neurótico obsesivo
Por un ente instigador
que quiere que cumplamos su palabra
La maldición del verbo y la carne
La maldición del verbo y de la página
Poemas de instilaciones
Poema del no poema y flor de la locura
Ciervo atroz de la bilis que hiela el corazón
Con la saliva atroz de la locura
Con la saliva del viento y de la página
Con la saliva desdentada que canta a las mujeres
Tu sonrisa restalla y resucita
Como un látigo en la espalda
Como el látigo atroz de la locura
Que embiste al hombre como un toro en la sombra

***

Escribo como escupo
Como si estuviera el cadáver de Dios
hecho tan sólo de saliva
Y Dios es tan sólo una mentira en la ruina
En la ruina perfecta del hombre
En la espuma de la ruina
En la saliva atroz de los días
Que pasan como una interminable cruz
Llena por entero de saliva
Y perdónanos por no saber tu verdadero nombre
Tu verdadero misterio
Tu implacable objetivo de destruir al hombre
Destruir al que no sabe destruir
Y el hombre es tan sólo un destructor
Que destruye al creyente, que destruye al infiel
Y el límite de las horas
El error temporal del escalón
El error de vivir bajo la tarde impune
Y que caiga la ceniza sobre el Hombre
Que destruye al hombre su propia ceniza
Ceniza de sal que me miras
Para que nadie escupa sobre la tarde
Para convertirme en estatua de sal
Para que nadie aviente la ceniza.

***

Soy amigo de extraños que dicen conocerme
Y sólo saben de la crueldad y nada de la verdad
Mis amigos y familia me escupen
“no saben que les traemos la peste”
Freud lo dijo al oído entero de la luz
Día extraño el que me quieras tal como soy
¡Oh! Tú homófobo cobarde
¡Oh! Tú hombre loco al que llaman el Rey
El rey que nos corta la cabeza
Cuando ya no le servimos
¡Que les corten la cabeza!

 

Leopoldo María Panero. Fragmentos (Escribir como escupir, 2008)

Selección: Belén Maletti

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