Devenir Secta

Una cronología

Caminos, encrucijadas, laberintos

Noviembre de 2011

Tres personas se juntan en una oficina y comienzan a hablar críticamente de los espacios en los que, con motivo de sus respectivas profesiones, desarrollan sus tareas ordinarias.

Uno de ellos es abogado y odia la cárcel; otro, licenciado en sociología, promueve terminar con la supremacía del paradigma prohibicionista en materia de drogas; el tercero –psicólogo de profesión- milita activamente por la eliminación de los manicomios.

En apariencia parecen preocupados por temáticas diferentes: sistema penal/derecho penal/cárceles; salud mental/manicomios/locura; adicciones/narcotráfico/comunidades terapéuticas.

No obstante, los argumentos utilizados en el esbozo de sus respectivas críticas son notoriamente similares.

Al percibir/corroborar/reafirmar que los problemas que les inquietan tienen raíces y antecedentes comunes, deciden proyectar -a corto plazo- la materialización de una organización que sintetice las tres “dimensiones” referidas y, obviamente, destaque los denominadores comunes existentes entre ellas.

Dos de los presentes se inclinan por la elaboración de una Asociación Civil.

La llamarían PINSSEN (Políticas de Inclusión Social Sustitutivas del Encierro).

El restante, por su parte, afirma que sería mucho mejor (y necesario) generar una plataforma “de choque”, más confrontativa y radicalizada que una mera ONG y con una nombre/identidad menos formal, más agresivo y que represente con mayor nitidez el profundo hartazgo/asco que –en principio- los tres tienen/sienten por ciertas instituciones.

Luego de una larga discusión, acuerdan desarrollar ambas iniciativas en simultáneo.

La Asociación Civil nunca llegó a conformarse.

La “plataforma de choque”, sí.

¿El nombre elegido para ella? Locos, Tumberos y Faloperos, LTF

1 de febrero de 2012

La “plataforma de choque” se materializa a través de un blog.

LTF inicia su camino con un primer mensaje que –de entrada- anuncia un estilo, un posicionamiento.

Como su propio nombre lo indica, LTF, decide ubicarse del lado de los estigmatizados, los excluidos, los “otros”, los anormales. Toma partido.

Desde el principio se sostiene que la tibieza es también complicidad.

Desde el principio se propone, sin más, trabajar para la eliminación de los establecimientos responsables de dicha estigmatización.

El encierro institucional es el primer enemigo. La jaula, las rejas, los leprosarios del siglo XXI.

La identificación inicial con el abolicionismo penal es total.

No obstante, también desde el principio, se pretende darle a esta “etiqueta” una mayor amplitud.

No anclarse en discursos eurocéntricos (nórdico-europeos y estrictamente jurídico-criminológicos) e interpretar el adjetivo “penal” como sinónimo de “castigo”.

Se castiga a los locos con el encierro manicomial.

Se castiga a los tumberos con el encierro carcelario.

Se castiga a los faloperos con el encierro en comunidades terapéuticas.

A los tres se los castiga con el encierro sociocultural que representa estar atravesados por el tatuaje/estigma que, de una u otra forma, establece que los locos, tumberos y faloperos son sujetos peligrosos para la estabilidad del sistema (el statu quo, el orden público, etc.).

14 de febrero de 2012 

LTF lanza su primera gran iniciativa.

Se trata del “Decreto del amor, el sexo y la locura”.

Con motivo de la celebración del día de San Valentín, y con la clara intención de satirizar la innegable frivolidad con la que la sociedad de consumo suele abordar estas “fechas”, LTF decide circular una propuesta de transformación legislativa en la que se promueve que los “presos locos” sean autorizados a tener sexo en la cárcel, al igual que el resto de la población penitenciaría.

Más allá del contenido de la propuesta, lo que sin dudas llama la atención es la forma en la que los LTF deciden presentarla.

Una carta erótica, basada en hechos reales, musicalizada por “Je t’aime moi non plus” de Serge Gainsbourg y los gritos orgásmicos de Jane Birkin, acompañan un proyecto de decreto, redactado con todas las formalidades y precisiones técnicas exigidas a tal efecto.

La combinación es explosiva. El interés de los medios de comunicación y las organizaciones afines no tarda en generarse.

Marzo de 2012

La visibilidad obtenida desde un principio, multiplica de forma constante la cantidad de interlocutores dispuestos a militar activamente por el desarrollo y mulitplicación del abolicionismo penal LTF.

Oscar Castelnovo, desde la Agencia Walsh, es el primer periodista en interesarse por el grupo.

Plataformas internacionales, tales como “Rebelión” o “Kaos en la Red”, hacen lo propio, lo que asegura que del abolicionismo penal de los LTF se comience a hablar, prematuramente, en todos los países hispano parlantes.

Los integrantes de LTF comienzan a ser invitados a dar charlas y participar de debates sumamente heterogéneos en asambleas anarquistas, universidades, bares, centros culturales, etc.

A fines del mes de marzo, los LTF son sorprendidos con un mensaje directamente procedente de la cárcel.

Los presos del centro de estudiantes de la Unidad N° 31 de Florencio Varela (SPB) manifiestan interés en desarrollar una suerte de “consciencia abolicionista penal intramuros”.

De inmediato se pauta un encuentro.

Los LTF asisten a la cárcel en calidad de “visitas”, pasan por la requisa como “familiares comunes” y se desnudan frente a los agentes penitenciarios para ser revisados, muchas veces, vejatoriamente.

Pudiendo haberlo evitado (pues muchos de ellos son abogados), prefieren no hacerlo.

Ingresar a la cárcel sin privilegios es una decisión política.

Los encuentros con los presos de Varela son un éxito y se tornan quincenales.

El vínculo se consolida.

En poco tiempo los presos de Varela y los LTF organizarían algo inédito (para muchos, histórico): un congreso abolicionista penal adentro de una cárcel.

¿Cómo lo hicieron? Simulando.

Cuando el director de la unidad penitenciaría advirtió de qué iba realmente aquello que estaba sucediendo en “su” penal, ya era demasiado tarde.

9 de junio de 2012

En representación de LTF, Maxi Postay viaja a la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe) para participar del 4° Foro Nacional de Educación para el Cambio Social.

Allí, frente a más de cien personas, plantea la urgente necesidad de terminar con el maquillaje pro humanización del encierro desarrollado activamente por muchos sectores progresistas y la también urgente necesidad de apuntalar, sin especulaciones, el discurso abolicionista.

Resistida por la mayoría, la postura impulsada por Postay logra, sin embargo, cierto consenso en algunas agrupaciones políticas aparentemente afines.

En virtud de esto, un día más tarde, el 10 de junio de 2012, se lanza un “documento conjunto” firmado por LTF, La Mella, Comunicación por la Libertad (CXL) y Atrapamuros, en el que se propone, entre otras cosas, promover una campaña en favor de la prohibición de la construcción de nuevas unidades penitenciaras en el país y visibilizar como posición política “el abolicionismo penal”.

Un par de horas después de su publicación en el blog LTF, la gente de Atrapamuros manifiesta que el documento les parece un “tanto extremo” e intentan (sin éxito) “darlo de baja”.

Vaya paradoja: van a la cárcel, dicen preocuparse por los presos, dicen cuestionar el sistema penitenciario pero “no se animan” a militar por la destrucción definitiva de la jaula para humanos.

¿Sorprendente?

LTF habrá de acostumbrarse a lidiar con organizaciones con discursos así de tibios, así de mediocres, así de pacatos.

La derecha rancia, represiva y naturalmente asociada al “poder”, encuentra en estas agrupaciones, aliados eficaces y sumamente funcionales.

13 de julio de 2012

Con la incorporación del “femicidio” al Código Penal argentino como contexto, tiene lugar la primera gran intervención mediática de los LTF.

En medio de un clima de inexplicable algarabía por parte de sectores vinculados al feminismo y los organismos de derechos humanos, Maxi Postay es entrevistado por Luciana Peker, periodista del diario Página 12, a propósito de un par de textos -de reciente publicación- en los que Postay se mostraba preocupado por el avance de un fenómeno/movimiento/expresión que supo definir como “feminismo punitivo”.

En la nota, publicada a doble página en el Suplemento Las Doce, Maxi Postay afirma que el sistema penal, en tanto emblema de una cultura represiva milenaria, lejos de ser una solución para la violencia de género (violencia machista, violencia contra las mujeres, violencia patriarcal, violencia sexista, etc.) debe interpretarse como una de sus principales causas.

Repudia la incorporación legislativa, la demagogia punitiva de los diputados y senadores y, muy especialmente, el discurso “exaltador de lo represivo” que observa -con tristeza- en sectores militantes de izquierda y/o progresistas que, evidentemente, no estarían advirtiendo que el sistema penal, como tal, jamás podría favorecerlos.

La entrevista genera enorme revuelo y motiva que durante mucho tiempo los LTF participen en debates, intercambios y discusiones al respecto.

Las aguas se parten.

Muchas personas en contra. Muchas personas a favor.

Entre éstas últimas, han de destacarse Andrea Aguilar y Ezequiel Altamirano, dos activistas puntanos que en muy poco tiempo serían harto determinantes para el desarrollo y crecimiento progresivo del abolicionismo de los LTF.

Agosto de 2012

El CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) se interesa por “el decreto del amor, el sexo y la locura”, impulsado por los LTF.

Representantes del área de salud mental de este organismo proponen una reunión con los LTF y éstos aceptan.

En la reunión se establecen acuerdos y pasos a seguir. Se discuten cuestiones de fondo y se toman decisiones formales.

En primer lugar se lanzaría un documento conjunto firmado por el CELS y LTF.

Se lo difundiría entre espacios afines, medios de comunicación y se buscarían adhesiones.

El documento se termina de redactar en octubre y se publica en noviembre.

Las repercusiones son disímiles.

Los directamente damnificados celebran la propuesta, el gobierno nacional la ignora, la sociedad en su conjunto le da la espalda (si los presos no le importan a nadie, mucho menos los presos locos) y algunas “organizaciones” (muy pocas, contadas con los dedos de una mano) deciden asumir la responsabilidad de darle a la problemática, cuanto menos, cierta visibilidad.

Tiempo después, el CELS decide apropiarse de la iniciativa, traicionar a los LTF, desconocer su militancia y activismo y continuar con la difusión del proyecto en absoluta soledad.

Otra actitud política lamentable a la que los LTF habrán de acostumbrarse.

¿El CELS se creyó demasiado grande (e importante) como para interactuar, codo a codo, con un pequeño grupo de reciente formación?

¿El CELS se creyó demasiado grande (y prestigioso) para mezclar su etiqueta impoluta (aquella que reza “Centro de Estudios Legales y Sociales”) con una sigla tan “chabacana” como la de los LTF?

Se aprende con la experiencia:

Los organismos de derechos humanos son, en su mayoría, pequeños (o grandes) rejuntes de burócratas, ególatras (en sentido peyorativo), más preocupados por lustrar el bronce de sus “intocables” trayectorias que por la materialización real de transformaciones de fondo.

Los organismos de derechos humanos integran un “círculo”; un circuito cerrado en el que existen militantes de primera y militantes de segunda. Vacas sagradas.

El odio indisimulable que los LTF sienten por las jerarquías verticales, torna imposible cualquier interacción con momias de este tipo.

Septiembre de 2012

Editores del Puerto, editorial argentina dirigida por Alberto Bovino, publica el compilado “El abolicionismo penal en América Latina. Imaginación no punitiva y militancia”, proyecto en el que Maxi Postay se encuentra trabajando desde el año 2009.

El libro constituye toda una novedad.

Por primera vez en la historia, una obra sobre abolicionismo penal se encuentra escrita íntegramente por autores latinoamericanos (argentinos, brasileños, colombianos y venezolanos).

El libro, prologado por Raúl Zaffaroni, se presenta formalmente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el 21 de noviembre de 2012, en un “Salón Verde”, absolutamente colmado.

El 5 de junio de 2013, por su parte, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo declara “de interés para la promoción y defensa de los derechos humanos”.

Al momento de recibir el reconocimiento, Maxi Postay se burla de la situación y afirma que jamás se habría imaginado que el abolicionismo penal sería alguna vez “ponderado” en esos términos.

Algo extraño sucede. Los LTF lo notan.

Aprovechan la visibilidad, pero desconfían de “los aplausos”.

Las primeras grandes dudas alrededor del camino que la militancia LTF estaría desandando comienzan a aparecer.

Octubre de 2012

LTF propone la eliminación del “Certificado de Antecedentes Penales”.

La iniciativa tiene impacto nacional.

LTF impulsa, a través de un proyecto de ley, una estrategia específica, concreta y pasible de ser materializada, incluso en el corto plazo, para que el “Certificado de Antecedentes Penales”, finalmente, desaparezca.

Por primera vez en la historia un proyecto de ley de estas características (y con fundamentación 100% abolicionista) ingresa al Congreso de la Nación, a través de la firma del diputado Gastón Harispe.

El proyecto no es aprobado, pero constituye un antecedente de inobjetable trascendencia.

Años más tarde (en 2016) Costa Rica impulsa, con éxito, una medida similar y en otros lugares del mundo (Puerto Rico, por ejemplo, en el 2017) la discusión adquiere notable protagonismo.

En nuestro país el proyecto carece de apoyo.

Los partidos políticos, atravesados por un insoportable populismo punitivo, no se animan a dar el salto.

La mayoría de las instituciones especializadas en la “cuestión carcelaria”, tampoco.

Dicen que la tibieza es una patología incurable.

Cuando en 2013, 2014 y 2015, LTF intenta reavivar la discusión a través de junta de firmas, actos públicos o movidas similares, ni el CELS, ni APP (Asociación de Pensamiento Penal), ni las procuraciones avocadas a la materia, acompañan el proyecto.

Otros espacios sí lo hacen (La Cantora, la Agencia Walsh, la Red de Derechos Humanos de Corrientes, etc.), pero la relación de fuerzas es por demás asimétrica.

27 de mayo de 2013

En Villa Mercedes, San Luis, se produce el estreno mundial del documental “Rejas, suspiros y llaves”.

Se trata de la primera producción audiovisual LTF.

Su realización general es llevada adelante en conjunto con la productora independiente “Ojota con Media”, encabezada por Ezequiel Altamirano y Andrea Aguilar.

Los LTF y los Ojota con Media comienzan a interactuar a fines de agosto de 2012.

Postay y Altamirano, en representación de sus respectivos espacios, tienen el primer encuentro cara a cara el 18 de octubre de 2012

¿Lugar elegido? La pizzería “Imperio”del barrio porteño de la Chacarita.

De inmediato se ponen a trabajar.

Al parecer, Altamirano y Aguilar habían leído la entrevista que Luciana Peker le había realizado a Postay en Página 12 a propósito del “feminismo punitivo”.

Sorprendidos por la afinidad, deciden acercarse.

Ocho meses de producción incansable, varias noches sin dormir y un presupuesto de apenas trescientos pesos son suficientes para materializar el proyecto.

En San Luis, la primera reproducción pública es un éxito. Villa Mercedes vibra. La sala del Cine de la Sociedad italiana se llena por completo. El debate alrededor de la película es candente.

Luego vendría el estreno en Buenos Aires, en la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, y más de cuatrocientas proyecciones alrededor del mundo.

Andrea Aguilar y Ezequiel Altamirano emprenden una gira de presentaciones por el norte argentino, Bolivia, Perú y Ecuador.

Los LTF, por su parte, promueven eventos en la capital federal, el conurbano bonaerense, el partido de la costa, el litoral, Córdoba, La Pampa, Montevideo (Uruguay), etc.

El documental es subtitulado en inglés e invitado a participar en festivales de cine.

Su presencia en youtube facilita proyecciones en Chile, Paraguay, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Canadá, México, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Brasil, España, Portugal o lugares más insólitos, como -por ejemplo- Belgrado (Serbia).

Se calcula que el documental es proyectado en más de veinticinco países.

El abolicionismo penal adquiere, desde entonces, una inusitada notoriedad.

3 de octubre de 2013

Con motivo de la realización de un Congreso de Derecho Penal en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, frívolo, dogmático y completamente alejado de la realidad de los que día tras día sufren en carne propia las consecuencias materiales del sistema penal, los LTF lanzan un comunicado o pronunciamiento público en el que, además de repudiar el referenciado evento, anuncian la realización de un “Contracongreso de No Derecho Penal”, al aire libre, gratuito, abierto, sin jerarquías apriorísticas y completamente horizontal, en las inmediaciones de dicha casa de estudio (más precisamente en la Plaza Brasil).

¿El objetivo?

Denunciar la pasividad y el pacatismo característico de los doctores de traje y corbata, desdeñar “la burbuja” en la que viven y despabilar/sacudir/desperezar la inaceptable pasividad con la que los estudiantes de abogacía reciben/absorben/fagocitan tamaña estupidez.

“Basta de eufemismos y tibiezas. El derecho penal mata. El derecho penal legaliza la tortura. El derecho penal destruye todo ámbito de posible reparación de los daños ocasionados por alguno o algunos de los protagonistas del eventual conflicto. El derecho penal reproduce verdades para pocos. El derecho penal protege a esos pocos, silencia a las mayorías y en nombre de la “justicia” reverencia idílicamente el statu quo.

Hablar de “culpabilidad y neurociencias”, de cuestiones concursales, de “delitos impropios”, hablar de aspectos meramente dogmáticos o hablar de la democratización de la justicia incluyendo en este “slogan” algo tan paradigmáticamente antidemocrático como el derecho penal y, por el contrario, no dedicar ni una palabra a la mediación comunitaria, a la justicia restaurativa o a la imaginación no punitiva y/o al abolicionismo penal al que fervientemente adherimos, no tiene porqué ser aceptado con tanta pasividad y condescendencia, ni por nosotros ni por nadie que se defina a sí mismo como medianamente crítico.

Nos preocupa que los estudiantes en forma masiva hayan sido cómplices de semejante evento, que las estructuras se mantengan inalterables, que pocos levanten la mano con bronca o se indignen por escuchar siempre los mismos discursos, que la solemnidad siga siendo protagonista, que la asimetría asuma el control de hablantes y oyentes, que el diálogo brille por su ausencia, que los salones huelan a limpio, a nada, a fórmula matemática. Y que además la farsa sea tarifada. Que se cobre por asistir al circo y que se pague y se celebre cada uno de los movimientos ensayados con un aplauso lleno de silencio, opio popular y resignación”.

El Contracongreso tiene lugar los días 21 y 22 de noviembre de 2013.

Cientos de personas demuestran que el conocimiento y la experiencia alrededor de la “cuestión represiva” pueden compartirse desde otro paradigma.

Forma que no es “sólo” forma.

Forma/fondo/sustancia.

Un preso debate de igual a igual con un juez de la nación. Una prostituta pide por el reconocimiento normativo del trabajo sexual. Un ciclista se detiene y se pone a discutir con un músico. Familiares de adictos a las drogas cuentan sus vivencias, un periodista relata las suyas, un profesor de derecho constitucional asume que allí nadie habrá de llamarlo “doctor”.

Detalle importante:

La organización del Contracongreso es realizada en conjunto por LTF y La Mella.

La Mella no está a la altura de las circunstancias. Su compromiso frente al discurso y la praxis de la “no pena” muestra severas fisuras.

El próximo Contracongreso, en el año 2014, sería organizado únicamente por LTF.

Abril y Mayo de 2014 

Etapa reflexiva.

Rupturas (adentro y afuera).

Algunos aprendizajes:

a) Con Raúl Zaffaroni existen moderados acuerdos ideológicos y una relación personal “aceptable” (para nada fluida, pero respetuosa). No obstante, ciertas decisiones políticas del por entonces juez de la Corte Suprema se tornan inaceptables. Ricardo Casal (repulsivo ministro de Justicia del gobernador Daniel Scioli, símbolo de “la mano dura” y “la tolerancia cero”) es un límite. Los LTF jamás desearían tenerlo cerca. O sí, pero sólo para escupirlo. Zaffaroni, sin embargo, no tiene inconveniente alguno en compartir escenario con él. Así lo demuestra, por ejemplo, en noviembre de 2013, en la Universidad de la Matanza, en el marco de un congreso organizado por la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC).

b) La participación de Maxi Postay en la última etapa de consolidación, promoción y desarrollo de la ley nacional de salud mental (N° 26.657) -y su respectivo decreto reglamentario- posibilita que los LTF conozcan, de primera mano, lo siguiente: los militantes que luchan por el cierre de los manicomios y la no estigmatización de “los locos”, en su mayoría, son completamente indiferentes a lo que sucede en las cárceles y otros contextos (iguales o más represivos que las instituciones psiquiátricas). Frases como “los locos no hicieron nada para estar encerrados, los presos sí”, convencen a los LTF de la infertilidad, chatura y medianía de dicho microclima.

c) Pertenecer a LTF no es para cualquiera. La radicalidad de la postura (y su constante vocación por el enfrentamiento, el choque y la discusión sin diplomacia) sobrepasa a la mayoría de los “curiosos” y “curiosas” que intentan, con escasa fortuna, participar activamente de la organización. LTF no es un hobbie. LTF no es un entretenimiento de fin de semana. LTF no es una línea de currículum. Decenas de “militantes” participan de una reunión (o dos, o tres) y luego desaparecen. Lamentablemente, aún hoy se hacen llamar “ex LTF” u osan decir, con liviandad, “yo pertenecí a LTF”. Otros, los más repudiados, abandonan la militancia ante oportunidades laborales o por mera conveniencia. LTF, claro está, no resulta para nada redituable para execrables microbios carreristas.

11 de agosto de 2014

Debut de la cátedra abolicionista de la UBA.

Por primera en la historia, el abolicionismo se posiciona con “cátedra” propia (y exclusivamente dedicada al abordaje de esta corriente política) dentro de una universidad.

La Facultad de Derecho de la UBA permite una filtración. LTF la aprovecha.

Las inmensas repercusiones generadas por el primer contracongreso LTF despiertan curiosidad en propios y ajenos.

Las condiciones materiales para el despegue (y la inserción) habían sido exitosa (e involuntariamente) generadas.

La apuesta suscita profundos interrogantes. Contradicciones, paradojas, incertidumbre.

Peso a ello, la idea de “tomar riesgos”, “visibilizar” y “multiplicar” se impone por sobre la “especulación dogmática” y/o el “purismo vegetal”.

Unánimemente se acuerda lo siguiente: “mientras nadie nos diga lo que tenemos que decir, hacer o pensar la oportunidad no puede ser rechazada”.

Nunca nadie lo hizo.

Maxi Postay, docente por concurso de la UBA desde el año 2008, aprovecha el impulso y asume el desafío, como “profesor a cargo”.

“Abolicionismos. Teorías, prácticas y militancias” sería el nombre formal de la “materia”.

Una y otra vez el curso se llena. Cuatrimestre tras cuatrimestre se confirma que la decisión fue un acierto.

La experiencia fagocita/complejiza el debate alrededor del abolicionismo LTF.

La experiencia no sólo se torna importante para los estudiantes que allí se inscriben, sino también, y muy especialmente, para los propios integrantes de la organización.

El curso deviene ejercicio constante de replanteo, profundización y ruptura.

El curso deviene “asamblea paralela”.

En la primera edición, en la ya mítica “Aula 28”, realiza su aparición Belén Maletti, elemento fundamental a la hora de promover el desarrollo de un segundo “contracongreso de no derecho penal” (en noviembre de 2014) y futuros replanteos tácticos y estratégicos, formales y sustanciales, que, en los meses subsiguientes, habrán de materializarse.

En el marco de la segunda edición, en el “Aula 234”, Julia Rodríguez y Walter Melián, se suman a la militancia LTF con notable fuerza.

Sus investigaciones sobre animalidad, en el caso de Rodríguez, y arquitectura represiva, en el caso de Melián, incorporan matices reflexivos hasta entonces inexplorados.

Abril y Mayo de 2015

Momento crucial.

Las señales del pasado son, finalmente, atendidas.

Los enfrentamientos ideológicos con burócratas, reformistas, legitimadores y/o personajes/entelequias similares, son cada vez más agudos y frecuentes. Las diferencias se tornan insoportables. El lugar de LTF debe ser urgentemente reformulado.

¿Lidiar asiduamente con imbéciles poco confiables, cuadrados por definición, fanáticos del traje, la corbata, el taco aguja, el despacho almidonado, el portarretrato familiar, el posgrado impronunciable y la línea de currículum? Ya no.

El trayecto recorrido en los últimos tres años arrojó, en este sentido, una conclusión determinante: LTF había conocido mucha mierda.

Demasiada.

El grupo se radicaliza.

LTF recrea su “Nunca Más”.

Nunca más un garantista, nunca más un agnóstico, nunca más un filántropo de oficina, nunca más un “manicomios sí, cárceles no”, nunca más un “esto me parece demasiado transgresor, mejor esperemos”, nunca más un profesorcito critico en sus clases y despiadado en el ejercicio de su profesión de fiscal, nunca más el discurso avinagrado de los derechos humanos, nunca más un juez progre (hipócritamente progre), nunca más un académico, nunca más un grupito pegacarteles con ganas de militar por la obtención de una banca en el congreso, nunca más especuladores electoralistas, nunca más “sanguchito de miga, cafecito y recepción” en ningún congreso, en ningún simposio.

Basta.

Mandato “(re)fundacional” en el marco de esta “nueva” etapa: bajar de los altares a las momias.

A las momias de derecha, como siempre. Pero también a las momias de izquierda.

Sin piedad. Odiar y destruir.

LTF toma la decisión de denostar abiertamente (y con más énfasis que nunca) a quiénes lucran (material y/o simbólicamente) con el mantenimiento de aquello que se repudia.

LTF toma la decisión de prescindir de “los interlocutores políticos tradicionales” y empezar a proyectar militancia ya no en los márgenes, sino por fuera del perímetro, sin que esto signifique –de ningún modo y bajo ningún punto de vista- resignar disputas centrales.

Aprendizaje inminente I: romper con la lógica hegemónica no significa necesariamente “soledad”.

Aprendizaje inminente II: no obstante lo dicho, el refrán popular es elocuente (y tremendamente cierto) “siempre es mejor estar solos que mal acompañados”.

LTF comprende sus limitaciones y realiza una profunda autocrítica.

El estado de derecho es estado y es derecho. Desde el estado de derecho, nada.

LTF apuesta a reconvertirse, desde la complejización autodidacta, desde la indagación constante de nuevos matices analíticos.

LTF apuesta a comprender el “detrás de escena”, el trasfondo, el subsuelo de lo que, hasta ahora, viene explorando.

El enemigo inicial, se dijo, fueron las instituciones de encierro. Desde el principio LTF coquetea con la idea de ampliar el espectro. No obstante, quiérase o no, las acciones del grupo en sus primeros años sobrevuelan siempre los mismos terrenos.

El contexto rupturista aquí descrito amerita ir por más. Formal y sustancialmente.

Amerita, por ejemplo, trascender las fronteras de cualquier “objeto de interés/estudio/intervención” delimitado de antemano.

En este sentido, la etiqueta “abolicionismo penal” e incluso su variante regional “abolicionismo penal latinoamericano” comienzan a resultar deficientes.

Se elige comenzar a hablar de “abolicionismo de la cultura represiva”.

En paralelo, se rompe con un formato tradicional de abordaje del conocimiento y se decide generar una suerte de epistemología propia, una “epistemología abolicionista de la cultura represiva (ACR)” sin disciplinas rectoras (sin criminología, sin sociología, sin psicología, sin antropología) y sin “especialistas”, cuanto más especialistas más disciplinados.

Se repudia la fragmentación. Se venera la mezcla.

El mundo LTF da origen a la revolución “epistemológica” de las licuadoras.

28 de mayo de 2015

Por unanimidad, los integrantes de LTF deciden dar de baja el blog que la organización supo utilizar desde su fundación.

Se inicia la búsqueda de una “nueva” manera de comunicar (ideas y actividades) más acorde al momento actual que atraviesa el grupo.

Junio de 2015

Los cambios reseñados generan consecuencias.

Muchos de los exinterlocutores de LTF se sienten directamente interpelados.

Su resentimiento se torna indisimulable.

No pueden soportar que un espacio de reciente formación se atreva a cuestionarlos sin eufemismos, sin medias tintas, sin ningún tipo de respeto por sus veleidades corporativas y cliches.

A través de las redes sociales, por ejemplo, un grupo de burócratas reaccionarios, integrantes de diversas organizaciones dedicadas preeminentemente a cuestiones jurídico-criminológicas, envalentonados por un juez de Necochea, comienza una suerte de linchamiento virtual contra el grupo y sus principales referentes.

En medio de una lastimosa serie de insultos e improperios, la mayoría de las veces de índole personal, afirman –despectivamente- que LTF no es más que una “secta”.

La utilización de tal calificativo no hace más que evidenciar, groseramente, lo que este tipo de personas y/o agrupaciones representan.

Desde tiempos inmemoriales son los sectores hegemónicos (privilegiados, acomodados, inofensivos para con el statu quo) los que acostumbran referirse, en estos términos, a los espacios/sectores que deciden confrontarlos radicalmente.

Los imbéciles, además de imbéciles, suelen ser muy poco originales.

Así serán secta los cínicos (enemigos de Platón y los padres de la filosofía occidental), así serán secta los grupos heréticos (enemigos del cristianismo oficial, dominante, aliado al Imperio), así serán secta los anarquistas (enemigos de los partidos políticos burgueses y, por supuesto, del Estado), así serán secta los surrealistas, los situacionistas y/u otras vanguardias político-artísticas (enemigas del arte por el arte, del arte funcional, del arte brillantina, de la literatura premio nobel de literatura).

Orgullosos del estigma colocado (insulto que no es insulto) los LTF -otrora miembros de un “Espacio”- asumen, sin más, su identificación con las sectas, se asumen sectarios.

Septiembre y Octubre de 2015

Se impulsa la creación de Ediciones Aula 28, una editorial absolutamente independiente y autogestionada, a través de la cual LTF publicaría, desde entonces, todas sus obras.

Maxi Postay escribe el Manifiesto LTF y concluye “La sábana desnuda”, su primer libro en calidad de autor.

De esa publicación llama muchísimo la atención un detalle: la presentación es escrita por Cartulina, su perra.

Menor en apariencia, la decisión resulta sumamente interesante desde lo simbólico.

El prólogo del libro “El abolicionismo penal en América Latina. Imaginación no punitiva y militancia”, compilado por Postay en 2012, había sido realizado por Raúl Zaffaroni.

El mensaje es contundente:

Cartulina mata ZaffaroniCinismo perro mata Academia de Platón.

Cartulina se suma a la secta.

27 de noviembre de 2015

LTF elige Río de Janeiro, Brasil, como el primer lugar del mundo en el cual presentar públicamente su nueva dimensión identitaria/conceptual/política.

Lo haría en la ciudad de Niteroi, en el marco de un evento organizado por TaCAP (Tamoios Coletivo de Assessoria Popular).

Del encuentro participan, también, sectores influenciados ideológicamente por el anarcoabolicionismo del NuSoL (Núcleo de Sociabilidade Libertária), espacio con el que LTF tiene profundas coincidencias.

13 de diciembre de 2015

Tiene lugar la primera actividad performativa de los LTF: el Bacanal Rizomático.

Tiaso dionisíaco más rizoma deleuziano. Intrigante mixtura. Placer, erotismo, vértigo.

En pleno centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cientos de personas asisten, con asombro, a la propuesta político-poética del abolicionismo de la cultura represiva de los LTF, por primera vez representada en esos términos.

1 de enero de 2016

Inspirados en la potencia icónica del “mayo del 68” y el ya extinto Atelier Populaire parisino, surge el “Equipo gráfico” LTF.

Su colección de afiches 2016/2017 sintetiza las consignas/slogans más contundentes de la organización.

El abolicionismo de la cultura represiva debe ser hecho por todos (en homenaje a “la poesía debe ser hecho por todos” del Conde de Lautreamont); Serás cadáver (en relación a Platón y su miseria filosófica); Inercia es mentir (versionando la frase del músico Carlos “el indio” Solari “Violencia es mentir”); Clitoriscentrismo (reconocimiento explícito a la total afinidad de los LTF con el dios Dionisio); etc. 

Febrero de 2016

Con motivo de la venta y distribución artesanal de ejemplares de “La sábana desnuda”, Maxi Postay y Belén Maletti conocen a Alejandro Castellani.

El encuentro en las inmediaciones del Palacio de Tribunales es por demás enriquecedor.

Si bien Castellani, se incorporaría a la secta meses más tarde, desde aquel momento ya se intuye la inminente realización de actividades en conjunto.

Una vez en la organización, Alejandro Castellani se erige en el principal promotor de muestras fotográficas, proyecciones e investigaciones vinculadas al uso represivo de la imagen.

17 de julio de 2016

Siguiendo una propuesta de los LTF, alumnos de la cátedra abolicionista de la UBA presentan en la calle Corrientes una obra de teatro denominada “Apología del paraguas”.

Por primera vez el abolicionismo coparía, a sala llena, uno de los reductos culturales más emblemáticos de toda la Ciudad de Buenos Aires.

¿El lugar elegido a esos fines? El Paseo La Plaza.

La experiencia es extraordinaria, pero deja un pequeño sinsabor.

Luega de la función, un director de teatro ofrece a los alumnos/actores la posibilidad de volver a presentar la obra, pero esta vez sin el respaldo de LTF. Su idea, al parecer, sería la siguiente: aprovechar el evidente éxito de la presentación, “ganar algunos pesos”, pero hacerlo quitándole a la obra la connotaciones políticas propias de la impronta abolicionista de la cultura represiva.

Donde los LTF ven militancia, propagandismo y política, otros sólo ven oportunidades comerciales.

Los alumnos/actores, algo obnubilados por las luces de neón, aceptan la oferta e impulsan la iniciativa a espaldas de LTF.

“Apología del paraguas” se presenta nuevamente un par de meses más tarde.

La sala en cuestión, esta vez ubicada en San Telmo, apenas cuenta con ocho espectadores.

Enero y febrero de 2017

Las nuevas inquietudes de la organización llevan a los LTF a explorar otros terrenos.

Durante los primeros dos meses del año 2017, Alejandro Castellani, Julia Rodríguez, Belén Maletti y Maxi Postay circulan por diferentes reductos artísticos, centros culturales, ciclos de lectura de poesía, etc.

Si bien la experiencia consolida el grupo (y su obra), lo más trascendente es la conclusión posterior a la que se llega:

Los poetas/artistas no necesariamente son menos conservadores/vinagres/rancios que los burócratas de los derechos humanos con los que, voluntariamente, se había dejado de interactuar.

El arte por el arte, la producción literaria meramente efectista, carente de contenido político, pura brillantina, puro humo, puro snobismo, son regla y no excepción, en esos ámbitos bastante desagradables.

En Villa Ballester, por ejemplo, en el marco de un evento de poetas, narradores, murgueros y músicos alternativos, los organizadores (en apariencia “muy abiertos” ideológicamente) le cortan el micrófono a un LTF, mientras ensaya un relato contra los curas pedófilos y el bautismo como violación.

Obviamente, no logran callarlo.

En San Fernando, ocurre algo similar, esta vez en el seno de una actividad promovida por el PTS  (Partido de los Trabajadores Socialistas).

El moralismo/pacatismo de izquierda, a esa altura, no resulta novedad.

Marzo de 2017

Se decide materializar una plataforma de contenidos abolicionista de la cultura represiva en la que se refleje la solidez alcanzada por la organización en el último tiempo, el proceso atravesado previo a ello y en la que se ponga a disposición de eventuales interesados el enorme caudal de herramientas con el que se maneja la secta.

20 de Octubre de 2017

Presentación en sociedad de www.ltfabolicionismodelaculturarepresiva.com

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.