Epígrafe para un libro condenado

Lector pacífico y bucólico,

señor correcto, sobrio, ingenuo,

tira este libro saturnino,

melancólico y orgiástico.

Si no cursaste tu retórica

con Satán, decano astuto,

tíralo, nada entendiste

o me creerías un histérico.

Pero si, sin embrujarte,

tu ojo sabe del abismo,

¡léeme!, y aprende a amarme.

Alma insólita que sufres

persiguiendo el paraíso,

¡piedad tenme!… ¡oh te maldigo!

 

Charles Baudelaire (Las flores del mal, 1857)

Fotografía original: Belén Maletti

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