Subversión poética en el Nicolás Avellaneda

Agosto de 2017

Doble jornada. Colegio Nacional Nicolás Avellaneda. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Los LTF son invitados a compartir un encuentro político-poético con estudiantes y docentes de 4° y 5° año del tramo secundario.

Los reciben en la sala de profesores. Todos los que pasan por allí, y preguntan, se manifiestan ciertamente intrigados con la propuesta que habría de materializarse.

Los pibes están en otra, nada los entusiasma. A ver si por lo menos se enganchan con esto”, comenta, preocupado, uno de los docentes.

La poesía como excusa. Como interpelación constante. Como una de las formas de salir a comunicar el discurso abolicionista de la cultura represiva.

Poesía que nada tiene que ver con aquella otra poesía, devota de Apolo, y su miserable afición por la “belleza”.

Poesía LTF. Poesía destrucción de valores establecidos. Poesía ruptura, quiebre, transgresión. Poesía blasfemia.

El lugar escogido es un aula en la planta baja.

Sobre su pared exterior, a la derecha de la puerta, un pizarrón con las siguientes frases: “basta de acoso” y “ni una menos”, se mezcla con la imagen de la virgen de lujan que, desde lo alto y tras una reja, los vigila.

El aula tiene tres ventanas a través de las cuales puede observarse un pequeño patio cuadrado de cemento.

Se genera el circulo. Se presentan. Se miran a la cara. La palabra transita, entre pausas repentinas. La poesía se vuelve vértigo e impregna el ambiente.
Hay clima, intimidad. La reflexión es constante y los prejuicios se desvanecen.

Contra todo pronóstico, la evidencia es contundente: mal que les pese a algunos profesores, los estudiantes no necesitan “engancharse” con nada ni de nadie.

Estar “enganchados” es lo peor que puede sucederles.

“Los pibes” están más despiertos que muchos adultos y que muchos estudiantes que ya transitan niveles universitarios.

La “conclusión” es elocuente: a mayor grado de institucionalización mayor nivel de domesticación.

***

Participaron del evento Alejandro Castellani, Belén Maletti y Maxi Postay.

Las docentes que propiciaron las jornadas fueron Verónica Zorzano y Mónica Melo.

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

Fotografía original: LTF 

 

 

 

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