Grupo Opium. Manifiestos

CINCO MANIFIESTOS

“Cantemos al amor y al ocio, nada más merece ser habido.” Ezra Pound

Asomados a la confusión de Baires, nuestro pan cotidiano, sintiendo todo el peso del hemisferio sur del caos, aparecemos nosotros y opium; nosotros (sátiros-cínicos-borrachos-enamorados hijos de la decadencia de Occidente) gritando y cantando con dedos manchados de nicotina apuntando; nosotros amigos hasta que dejemos de serlo (entre tanto nos dedicaremos poemas); nosotros oliendo nuestro propio aliento alcohólico.
Nosotros: OPIUM.
OPIUM dando a conocer poesía: poesía de nosotros, de ustedes, de ellos; la de los desarraigados de la realidad armamentista, de los humillados por los Quesos de la Cultura y los Sicarios del Bien; de los que sentados en los semáforos escriben poemas y cartas a los físicos atómicos. Poesía de los asombrados, de los alucinados que se fueron dejando un vómito en nuestra puerta.
Estamos unidos porque creemos comprendernos; al menos lo intentamos. Nos conocimos en revistas, en bares, en confusas reuniones a las tres de la mañana.
Nos conocimos orinando juntos en baños donde leímos que Perón o Tarzán nos salvarían; nos miramos a los ojos y sonreímos: ninguno quería ser salvado.
Habrá quienes esperen las archiconocidas definiciones, las que suelen dar los escribas cuando deciden mostrar sus narices por las calles. Por nuestra parte no las daremos porque OPIUM es Poesía, no una lata de sardinas. Sí… estamos con “los de abajo”… porque no tenemos $$. Si los tuviéramos… no sabemos, no sabemos. De cualquier forma los comprendemos. Y los apoyamos. ¿En qué creemos? Unos en nada, otros en todo; alguno desearía creer en algo… En fin, no interesa en realidad: es cosa nuestra.
Fundamentalmente tenemos un compromiso ineludible con nuestra vida por haber tenido la discutible fortuna de nacer y queremos vivir y seguir caminando, bebiendo, odiando, amando o, simplemente, ocupando espacio. En alguna oportunidad, tal vez ataquemos (porque solemos ser valientes cuando no tenemos miedo). Pero siempre nos defenderemos, nosotros, mudos hasta ahora y gritaremos para intentar romper esquemas y nos negaremos a escuchar a Sputnik y ex asociados, Coca-Cola, el 150 y los anteriores y/o posteriores, tv, Cleopatra, L’Osservatore, etc., etc. Algunos de los que hayan llegado hasta aquí sin ponerse histéricos opinarán que lo que pensamos lo podemos “decir” con la Poesía: es lo que tratamos de hacer (y no solo lo que pensamos, sino lo que sentimos, intuimos, percibimos apenas y lo que no) a pesar del trabajo que nos da…
En OPIUM la poesía es el hecho fundamental. ES.
Nosotros, buscadores, eternos buscadores, decimos como René Char: “La Poesía me robará mi muerte”.
Quisiéramos decir algo más. Pero tememos…, tememos…

OPIUM
Octubre 1963

 

Porque no somos ángeles, porque no somos santos, porque no somos buenos vecinos; porque somos inútiles, porque somos escritores que no escriben, porque no fuimos a estudiar a academias para que nos dieran un diploma que nos permitiera escribir gansadas el resto de nuestros días; porque siempre seremos estafados por otros más vivos que nosotros; porque continuamente decepcionamos a aquellos (y a aquellas) que creen en nosotros, porque estamos completamente equivocados y porque no queremos competir ni triunfar en la vida ni ser “alguien”.
Además, porque somos testarudos. Entonces, aquí, OPIUM 2 ½. Sí, casi un año y medio después. No importa, lo que interesa (a nos) es que pese a todas las contrariedades, pese al ruido, pese a nosotros mismos y pese a quien (y a quienes) pese, lo que interesa –repetimos– es que estamos otra vez en la calle. Sabemos que editar una publicación de esta naturaleza no significa ninguna hazaña. Mejor así, las hazañas nos asquean. Inversamente a lo que suele suceder con otras publicaciones similares, OPIUM no ha desaparecido; no ha sido tragado por el cenagoso fango de todos los días en todas las calles con todas sus paredes, entre todas las mentiras. NO; y no queremos que OPIUM desaparezca, no por ahora. Quizás porque somos demasiado orgullosos para no intentar un manotazo más y otro más y otro…
O quizás porque no tenemos vergüenza (!).
O porque no, simplemente.
En fin, nada del otro mundo: aquí estamos. Y allá vamos. ¡salud!

algo más

SANTO DOMINGO: ¿SÁBADO DE GLORIA?
Fue un sábado, en la vieja y aborigen isla de Quisqueya, luego Española y por último, ya eclesiástica y democrática, República Dominicana.
Sucedió allí, en una tierra abundante en azúcar, café e intervenciones extranjeras (léase norteamericanas), una tierra habitada por hombres que no tienen nada de aquellos evangélicos Domínicos de manto blanco y manos sucias, y sí mucho de aquellos heroicos lanceros de Juan Sánchez Ramírez, que expulsaron a los franceses para no morir en idioma extranjero.
Se explica por eso que los hijos de aquellos bravos hoy se empecinen tercamente en no querer seguir viviendo en inglés y digan todos los días junto a su poeta:
“Hombre que hablas inglés/ Tu sonrisa/ viene cuando hace rato que han llegado tus manos y tus pies”.
Ahora lo sabemos todos, de nada valen las dudas y las indiferencias. En todo caso, estas no son sino otra de las variantes que adopta la violencia; y una de las más crueles.
No nos quedan sino dos caminos: la resignación o la lucha.
Elijamos.
Mientras tanto, allá, en el decir de Manuel del Cabral, el gran poeta dominicano, “bajo el retazo virgen de un cielo para niños, escriben con látigo sobre la piel de un negro la palabra democracia”.

OPIUM
Junio-julio 1965

 

Etcétera etcétera. Sí. Sí. OPIUM aun con el amor y el Ocio. Qué asco, ¿no? Y, además, OPIUM con la libertad (Ojo, LIBERTAD: opción, enfrentamiento. Riesgo). Nada de servilismo. Nada de seguridad. Nada de disculpas ni perdones. Cuidado. Peligro. No queremos que nadie nos dé las gracias por los servicios prestados y una patada en el culo. Cuidado. Peligro (¡Por favor!). respecto a “lo que está BIEN y lo que está MAL” confesamos que esta concepción burguesa, decadente, es más: decrépita, ha logrado arruinarnos el hígado y las paredes del páncreas; pero no vamos a permitir que nos arruine la cabeza, o lo que nos queda de ella… Cuidado. Peligro.
Aquí OPIUM desde el descalabro y el caos: la realidad evidente… La realidad de nuestra ciudad y del mundo. ¿Se atreve usted a negarlo? Aquí OPIUM, nosotros, desde baires, argentina, temerosos como cualquiera (pero sin amedrentarnos), desde ESTA ciudad, en ESTE país no bombardeado, no invadido, no bloqueado (no del todo), no “cortinizado” porque no hace falta (no hay necesidad porque aquí somos todos “buenos muchachos”, un poco irónicos, socarrones tal vez. Pero nada más). En fin, nosotros, los “opiúficos”, reconocemos que somos un poco pesados -obsesivos, quizás- en esto de persistir en nuestros alocados deseos de amar y de gozar de algo cualquier dia de la semana y a cualquier hora que nos venga bien, en ese tratar de sobrevivir en este trabajoso y activísmo OCIO en que vivimos… y del cual surge OPIUM, grande pequeño intrascendente lindo feo qué me importa etc. poemas títulos palabras mas poemas américa oceania amigos enemigos amantes sangre entre las piernas vino vomitos y risas RISAS y puteadas en medio de la sombras en cuartuchos arenales en devoto caballito con los que estuvieron con los que están y con los que nunca estarán.
¿Con salvavidas acaso? Nada de eso. Hacemos nuestra revista porque nos da la gana y como nos da la gana. Y la vendemos. Y ustedes la compran si les da la gana. ¿Estamos de acuerdo? Bien. ¿No lo estamos? Mala suerte. En cuanto a las GRANDES PALABRAS, los IDEALES, la VERDAD y toda esa cascara se la regalamos a los que necesiten de justificativos y/o paliativos para disfrazar la realidad: todo lo que el individuo hace o dice es PRIMERO y PRINCIPALMENTE (aunque no UNICAMENTE, por cierto) por y para sí mismo… Así lo vemos nosotros y lo DECIMOS claramente, sin vueltas. ¿Somos valerosos? No. Somos “opiuficos”. El resto de los adjetivos corren por su cuenta, amigo lector.
DE LOS OPIUFICOS SERA EL MUNDO, si antes no nos revientan…

OPIUM
noviembre 1965

 

HAN PASADO MUCHAS COSAS EN UN AÑO (…):

tras muchos titubeos y fracasos de diversos calibreS, OPIUM vuelve a la calle, a dialogar con los amigos y con los enemigos de siempre y con los que, esperamos, se agregaran a la lista a partir de este nuevo engendro… siempre en una obstinada persecución de la poesía y de los poetas, intentamos dar una idea, un panorama de aquellos que a nuestro criterio están verdaderamente metidos hasta la medula en este oficio que “debe ser hecho por todos”, oficio que, por cierto, no es exclusivo de exquisitos ni intelectuales ni amplias señoras mas o menos beneficiosas, como algunos (quizás muchos) parecen creer. nosotros no creemos que sea asi y, por lo tanto, estamos empeñados, en la medida de nuestras posibilidades, en una lucha tendiente a desterrar ese falso concepto, una de las tantas lacras que nos ha legado nuestra tan famosa cultura occidental y cristiana etc.
en cierto ocasión dijimos que OPIUM no es una lata de sardidas y lo volvemos a decir y lo seguiremos diciendo mientras nos quede una pizca de aire, un vaso de vino, una gota de semen y una mueca que indique de alguna manera que algún estamos vivos y seguimos arrastrando nuestros huesos por entre todo este gran vacio lleno de gentes que pugnan por competir y/o eliminarse los unos o los otros de las mas ingeniosas maneras y con un ahinco que nosotros pensamos podría emplearse para otras cosas mas divertidas como, por ejemplo, patinar por los pisos recién encerados (primero con un pie; luego con el otro, naturalmente); respirar a todo pulmón el aire renovador de una habitación de 4 por 4 donde han estado encerrados 5 tipos jugando a la ruleta rusa durante 12 horas sin lograr ningun resultado “positivo”; besar desesperadamente al ser amado a través de horas años meses y semanas, y hasta el fin, acostados en la ladera de alguna montaña a 85.000 metros de altura donde uno ha ido a refugiarse de los dispensadores de la moral que no soportan el goce y la alegría, el amor y el ocio, el vino y la poesía de los delirantes. en fin, los que no pueden amar o simplemente querer a alguien, a un amigo por ejemplo, en algo tienen que entretenerse. entonces a dictar leyes y reglamentos; a bombardearse, gasificarse, incendiarse, triturarse, decapitarse, que el mundo es bastante grande y hay un monton de gente que no entiende nada y corre de un lado para otro con los pelos incendiados y gritando como marranos muertos de miedo, a quien le importa verdaderamente, sobran y tienen hambre y están sucios y llenos de pestes asquerosas y, en realidad, no se les puede invitar a tomar el té con uno…

qué mas dá.

se murió André breton. su muerte es un hecho que, lógicamente, nos ha afectado, como nos afecta la desaparición de cualquiera que de una forma u otra se ha pasado la vida jugándose a su manera por aquello o aquellas cosas en las que oportunamente creyera. breton fue uno de esos y dio sobradas muestras de ello a través de su obra y sus actitudes, sus aciertos y sus errores, y si bien a veces se puede estar en desacuerdo o no con él, no se puede negar que puso todo lo que tenia en el “juego”, cosa que no se puede decir de muchos de aquellos que lo critican y tampoco de muchos de los que no lo hacen, se murió breton. y bien, pasa al otro cuarto y todo lo que se puede decir ya se ha dicho y no hay que repetir y ser pesado. entonces, chau breton, hasta siempre…

OPIUM
1966

 

Emergiendo de multiples garrafas, rodeado de mil puertas por entre abrir, descubrir, traspasar, entreverados con los culos, en silencio, las manifestaciones terminantes, palidos de sol, atosigados de ideas y palabras, artifices del rebote y la repelencia, asomando una vez mas nuestras narices ateridas, conscientes del alargamiento (quizás) inútil de nuestras sombras derramándose aun por esas calles o contra las asperas y solidas fortificaciones de vuestras seguridades, lo que aun esta por verse.
Aparecimos alguna vez y somos persistentes, sobrenadamos todas las formas del rechazo, las repelencias y las burlas. Continuamos nuestro peregrinaje, aun no llegamos: probablemente nunca llegaremos, esto nos hace fuertes; también, el no interesarnos las opiniones que puedan suscitar estas u otras declaraciones nuestras. actuales o pasadas, es que en realidad las explicaciones, manifiestos, pensares, declaraciones (incluyendo esta) no nos sirven para nada, y si alguien llega a encontrar en esto revolviendo un poco, alguna posible contradicción, les diremos que puede ser, que objetivamente lo es. ¡LO ES!, lo cual de alguna manera, también es una declaración y todo se convierte en un gran disparate, en una hermosa historieta estúpida y nos persiguen los espias y el cormorán nos ha pedido que escribamos una declaración, un manifiesto o algo que se le parezca, encantados, somos gentiles y todo es poesía, todo es manifiesto cuando es poesía, todo es poesía cuando se la vive, ahebebiduyufimallporrejntrascassoputrmldmbgsao… “mientras los imbéciles continúan cayéndose de los arboles”, como dijo Ferlinghetti.
Saludos al delfín.

OPIUM
Junio 1967

(Extraido de la revista Cormoran y delfin, año 3, viaje 12)

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