Clase callejera: “Historia del castigo”

Por entonces Macri era Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Por entonces Macri era igual de basura que ahora, pero con un poco menos de poder.

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4 de octubre de 2013.

Esteban Bullrich y Mauricio Macri fogonean una reforma educativa que, entre otras cosas, propone que los colegios secundarios reduzcan drásticamente la carga horaria de la materia “historia”.

¿Objetivos?

Anular, lo más que se pueda, la potencialidad crítica de los pibes. Exacerbar su robotización. Idiotizarlos. Convencerlos de qué lo único importante es el futuro (“su futuro”, “nuestro futuro” o abstracciones del estilo). Convencerlos de qué “pasado/pisado”. Convencerlos de las bondades de la amnesia. Transformar la educación normalizada del estado, algo de por sí bastante repudiable, en una suerte de reducto mercantil, utilitarista, pragmático y calculador, harto funcional al establishment, harto funcional al statu quo.

Abordar el pasado críticamente, de ningún modo resulta prioritario para los “desmemoriados” gerentes empresariales del PRO.

La respuesta de los estudiantes no se hace esperar. “Tomas de escuelas” y clases públicas se multiplican durante semanas.

En la puerta del colegio Mariano Moreno, los LTF organizan una clase abierta sobre “Historia del castigo”. La temática escogida no puede ser más apropiada.

Profesores, profesoras, preceptores, preceptores, directivos y, obviamente, los alumnos, participan activamente de la iniciativa.

Maxi Postay, compara a Macri con Torquemada, recuerda el modelo inquisitivo y sus consecuencias actuales, relaciona el modelo penitenciario con el modelo educativo contemporáneo.

La conclusión preliminar es evidente.

Lamentablemente “los adalides de la revolución de la alegría” no son para nada creativos y sus decisiones políticas sólo buscan potenciar algo que desde hace siglos/milenios viene reproduciéndose, aunque con matices, con llamativa tenacidad.

El intercambio se multiplica durante horas. La palabra circula. La calle deviene asamblea.

Por más adversa que sea la coyuntura, acuerda la mayoría, la mejor de las opciones disponibles sigue siendo “luchar”.

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva. 

 

 

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