Jean Genet y las fuerzas de la escritura

M.G. – ¿Empezó a escribir para abandonar la soledad?

J.G. – No, porque escribía cosas que me volvían más solitario. No, no sé porque empecé a escribir. No conozco las razones profundas. Tal vez sea ésta: la primera vez que fui consciente de las fuerzas de la escritura fue cuando envié una postal a una amiga alemana que estaba entonces en América. No sabía muy bien qué decirle. La cara por la que tenía que escribir era blanca y tenía una textura grumosa, un poco como la nieve, y esa superficie me evocó una nieve que, naturalmente, estaba ausente de la cárcel, me hizo evocar la Navidad, y en lugar de hablarle de cualquier otra cosa, le hablé de la calidad de la cartulina.

Extracto de una entrevista que en enero de 1964 Madeleine Gobeil le realizara a Jean Genet para la Revista Playboy

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