La dictadura de los buenos

El triunfo de la derecha sos vos. Los patrulleros en las calles sos vos. Los controles, las requisas, los desalojos sos vos. No sos inocente. Sos el Cuarto Reich. Sos la Guerra Santa. La Cruzada de los Buenos contra los Malos. El eterno relato del Rebaño Salvador.
Tus “causas justas”, tu “lucha social”, tu “deconstrucción”, tu “revolución” son palabras estériles, la base de una retórica que se balancea entre la victimización y el autoritarismo.
Ese sacerdocio que llamás “underground” es un perfecto ejemplo de esa mentalidad: los “artistas”, unos pobres corderos heridos por el “sistema opresor” pero muy talentosos a la hora de dictar sentencia:
“cuidado con lo que decís”,
“eso es ofensivo”,
“con eso no se jode”,
“todo tiene su límite”.
Sos la cámara de vigilancia, el chip instalado en el cerebro. Sos el plan normalizador, la conspiración contra el espíritu vagabundo. Sos mercancía ideológica y rebelión programada:
– militante universitarie deconstruide inclusive pansexual y poliamorose,
– poeta místico psiconauta biodanzante acroyóguico,
– anarco-punk mochilero artesano malabarista,
– performer queer pornoterrorista,
– hipster vegano videoartista conceptual,
(la lista sigue, tan “diversa” como los productos en la góndola de un supermercado).
Decir que esta época está muerta sería sobrevalorarla. La situación es mucho peor: es una lenta agonía hospitalaria. Es un viejo moribundo y aletargado. Es la parálisis de toda obsesión vital, de toda experiencia de la carne. Negado a desaparecer, este organismo decadente invierte sus últimas energías en culpar a los demás por su condición… necesita encontrar el Mal en el Otro para sentirse vivo.
Vas marchitando todo a tu paso. Nada parece detenerte. Pero, mientras la plaga moralista avanza como una nube negra sobre las conciencias, la Bestia arde en soledad. Aguarda a que la jaula se abra para abalanzarse sobre tus esperanzas. Desfigurar tu gesto de mártir ofendido. Profanar con la energía de su rabia todo lo santo, lo serio, lo intocable. La Bestia quiere divertirse. Sentirse viva.
Escabullirse como un cazador nocturno en el Sueño del Rebaño y asesinar de una vez por todas al Viejo Agonizante.

 

Emiliano Ciarlante (Revista La Llaga, N°1).

Imagen: Emiliano Ciarlante.

 

 

 

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