La humedad de los ombligos

La humedad de los ombligos.
Autor: Maxi Postay
ISBN: 978-987-42-2730-0
Formato: 14 x 21,5
Páginas: 112
Diseño de tapa: Belén Maletti.
Fecha de publicación: Diciembre de 2016
Precio de venta: $ 200

Segundo libro de Maxi Postay, más crudo, llano, combativo y autobiográfico que “La sábana desnuda”, pero igual de intenso.
Consciencia de muerte y vocación destructiva. Odio visceral por los comportamientos inerciales, bronca, asco, y algunos toques de humor negro. Poesía/grito. Ensayo/oscuridad. Una aproximación despiadada por algunas de las facetas más dañinas de la cultura represiva: dios, la academia, el estado, la ley, la justicia, la familia, la sacralización de las embarazadas, la idiotización temprana de los niños, el snobismo de los artistas funcionales al establishment, etc. Una presentación/proclama, 55 textos y 2 anexos.

No leas nunca más un manual. Un manual que no sea de instrucciones. Un manual que no sea de instrucciones. De instrucciones que te indiquen como destruir un manual.
No leas nunca más un tratado. Un tratado que no sea destratado. Un tratado que no sea destratado. Un tratado maltratado. Maltratado por poetas que nunca en su vida leyeron un tratado.
No leas nunca más una tesis doctoral. Una tesis doctoral redactada por doctores. Una tesis doctoral redactada por doctores. Una tesis doctoral redactada por doctores enfermos de conocimiento blindado. Enfermos de jerarquía. De metódica jerarquía saludable. Enfermos de conclusiones. Enfermos de sanidad.

La escena transcurre en los pasillos de tribunales:
El juez A le dice al juez B: “Estás siendo muy duro”.
El juez B le dice al juez A: “Estás siendo muy blando”.
Luego de esta breve conversación a propósito de la intensidad de sus sentencias, el juez A y el juez B se saludan con un abrazo y se instalan en sus respectivos despachos.
El juez A y el juez B hoy van a condenar.
El juez A y el juez B hoy van a corroborar que los hombres y mujeres de este mundo somos incapaces de resolver nuestros problemas por nosotros mismos.
El juez A y el juez B hoy van a creerse imprescindibles.
El juez A y el juez B hoy no van a pagar impuesto a las ganancias.
El juez A y el juez B hoy van a recibir un salario descomunal a cambio de simular que “hacen algo”.
El juez A y el juez B hoy van a ser tratados como dioses y, aunque finjan lo contrario, se pararán frente al espejo y se imaginarán en el Olimpo.
Hoy, cientos de burócratas que sueñan con ser como el juez A o el juez B, van a volver a sus casas con sus bocas llenas de gusto a “culo”.

Porque quien aconseja no ponerse nervioso aconseja no sentir.
Porque quien asegura no sorprenderse con nada, un día va a sorprenderse con la muerte.
Porque no quiero padre, no quiero hijo ni quiero espíritu santo.
Porque un monoteísta mira el cielo en busca de respuestas y espera arrodillado las señales infalibles de un dios creador sabelotodo.
Porque un poeta politeísta místico crea dioses a su alrededor en forma constante, llena su cabeza de incertezas y vive, sin más, una vida mitológica. Imperfectamente mitológica. Imperfectamente poética.
Porque “vivir no es otra cosa que arder en preguntas”.
Porque “correte que me tapás el sol”.
Porque “no se puede juzgar un edificio sin demolerlo”.
Porque “cuidado con las palabras, tienen filo, te cortarán la lengua”.
Porque los libros que nos gustan tienen tapas de papel de lija.

NO DISPONIBLE EN LIBRERÍAS

La humedad de los ombligos. Libro. Maxi Postay