El puño de mi hermano de siete años matando a dios

Poema I

tenemos una amiga en la ciudad

esa amiga es la violencia

la misma del puño de mi hermano de siete años matando a dios

con tenazas de herrero

una amiga que atrapa y encierra

violarla es muy poco

amarla insuficiente

hay que escupirla

hay que triturarle las uñas en maquinas de moler carne

tenerla junto a la piel

apartarla del vacilante

cerrarle las puertas las carreteras

que esté siempre en la ciudad

reptando por los hospitales

con mis amigos

con mi mujer

con mi padre

tenemos una amiga

y está aquí

no la maten no se coman su miedo

no levanten sus faldas allí no hay sexo

allí hay niños con entrañas partidas orejas cortadas

y miradas de flores

hombres con caras de fusil pisan las veredas

hombres con miradas de fusil te buscan te arrinconan

pobres hombres con caras de fusil

una explosión de orejas y de flores les cortará el pensamiento

y una catarata interminable de niños

sonreirá en la ciudad

Poema II

alguien te dejó inanimado

no se quien era nunca me lo dijiste

alguien te robó las uñas

o quizás las perdiste en cienpozuelos en Aragón

aquello de una enciclopedia una bomba

se quedó en una palma de un astillero naval

tuviste que mirar los altos hornos

volver a cargar el macuto

besar a mamá en la mejilla

compartirla con la rafia el sisal

en noches de caminar de mojarse

te veo me tocas

tengo el silencio y el alerta

quizás tu mono azul

con alguna granada al cinto

ese querer ganar perdiendo

alguien me dijo una vez espera tendrás tu guerra

entonces llamaremos a violencia

entonces tendremos un sol de culebras

quiero un cienpozuelos para mi

donde meter estas manos ociosas

partirme los riñones con los míos

no dejar este tiempo

que es mí tiempo

y ya nunca el tuyo

Poema III

el color naranja

la mano sin mover

un saltamontes rojo

la culebra de plata

tus quemaduras sobre la espalda

los gritos de partera

el desbocado pelotón de los peldaños

la droga en arenales

los amigos en benito juarez

orinabas sobre la cama con ese orín de tu vino

caminabas borracho

ahorcabas y despanzurrabas a los compinches

tenemos la misma letra de suciedad

la misma borrachera de enano ambicioso

pero estás limitado

un frenético deseo de morir cabalga sobre tu pecho

préstame tu desgracia

que yo y los demás te resucitaremos

Poema IV

dulce delirio pensar en la sangre de la bestia

dulce la calle el fruto la revancha

esos no querrán morir no sabrán hacerlo

habrá que vendarles los ojos

puede que ellos mismos se los tapen

llorarán en berridos de babuino

habrá que ir a sus casas

arrastrarlos como gallos degollados

señalar sus mujeres de dientes parejos

marcar las deudas una a una

pagarán sus amores de gato sus piernas tiesas de palo

será su última mirada al sol a la tarde a la noche

de sus miradas partidas caerán las lenguas del frío-pánico

allí en la pared en las afueras en los cuartos donde gimieron

pensarán en el resumen

más tarde mucho más tarde

los míos los de mi raza

tendrán la lucha pareja tendrán donde beber

volverán a la piel a los jadeos incontrolados

y el tiempo de los asesinos estará lejos

Sergio Mulet
(Poemas publicados en distintas revistas. Grupo Opium).

Fotografía original: Alexander Petrosyan

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