Lobo Fenris (alias “el destructor de cadenas”)

Íntimo amigo de Rosita Cartulina.

Aliado inseparable del bulldog de Maldoror.

Lobo salvaje, perro asesino, férreo detractor de “los civilizados”.

Nunca respetó una orden protocolar.

Nunca respetó la moral y, mucho menos, las buenas costumbres.

De origen nórdico.

(Dicen los que saben que Nils Christie y Thomas Mathiesen se habrían inspirado en él para desarrollar, a mediados del siglo XX, algunos de los postulados más radicalizados del abolicionismo penal).

Hijo de Loki y la hechicera giganta Angeborde.

Ningún dios supo/pudo domesticarlo. Para ellos, Fenris era un gravísimo peligro.

Ensañados con él, intentaron disciplinarlo.

A tal efecto, recurrieron a cadenas.

(Dicen los que saben que la criminología -en tanto disciplina- habría intentado lo mismo con el abolicionismo penal).

En primer término, la cadena Leding.

Luego, la cadena Droma.

En tercer lugar, y atento que Fenris había logrado liberarse de éstas con muchísima facilidad, decidieron construir una cadena indestructible con elementos de “naturaleza imposible”.

Esta cadena, de nombre Gleipnir, estaba compuesta por: el aliento de un pez, el ruido del paso de un gato, la barba de una mujer, las raíces de la montaña, los tendones de un oso y la saliva de los pájaros.

Los dioses del conocimiento pensaron que de este modo habrían de domar a la bestia.

Se equivocaron.

Con la ayuda de la secta, y en pleno siglo XXI, el lobo Fenris pudo neutralizar cada uno de estos elementos y liberarse para siempre.

El aliento de un pez fue neutralizado por el suspiro de la hembra tiburón del Conde de Lautreamont.

El ruido del paso de un gato, por el andar agazapado, lento y sigiloso de la primera de las ratas en contagiar la peste negra.

La barba de una mujer fue neutralizada por la depilación definitiva del vello púbico de Paul Verlaine.

Las raíces de la montaña, por el rizoma fisonómico del hombre de jengibre.

Finalmente, los tendones de un oso, fueron confrontados por la cantimplora del oso artesano y la saliva de los pájaros, por el milano real maldororiano, quien a decir del propio Isidore Ducasse: “nunca reposa y recorre todos los días extensiones inmensas; y ese gran desplazamiento no es un ejercicio de caza, ni la persecución de una presa, ni siquiera una exploración, pues no caza nunca; más bien parece ser el vuelo su estado natural, su ubicación predilecta”.

¿”Naturaleza imposible”?

Loki, Tyr, Odín… a seguir participando…

Maxi Postay

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

 

 

 

 

 

 

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