Mañana se marcha

Mañana se marcha contra Macri.
Contra una forma de hacer y entender la política.
Contra mucho más que un apellido, contra mucho más que un presidente.
Mañana se marcha contra una idea. Contra un concepto. Contra una forma de vivir, de aceptar, de renunciar.
Mañana se marcha contra la humillación, la sumisión y la culpa.
Mañana se marcha contra la buena conducta, contra los buenos modales.
Mañana se marcha contra la paciencia, el conformismo y el temor reverencial al poderoso.
Mañana se marcha contra el verso pacifista, contra el diálogo impostado y la unidad nacional.
Mañana se marcha contra la revolución de la alegría.
Contra la felicidad sobreactuada.
Contra la paz y el amor.
Mañana se marcha desde el odio.
Porque odiarlos es hermoso.
Muy hermoso y necesario.
Mañana se marcha contra el sacrificio.
Porque basta.
Porque sacrificame el culo.
Porque sacrificame las pelotas.
Porque sacrificame la concha. 
Porque si querés sacrificio, sacrificate vos. 
Mañana se marcha contra la aspiración de querer ser como ellos.
Porque ser como ellos es una mierda.
Porque querer ser como ellos es asumir nuestra derrota.
El peor escenario. Nuestro punto final.
Mañana se marcha contra los jefes. Contra los amos. Contra patriarcas, capataces y patrones.
Mañana se marcha contra la historia oficial y el maestro funcional que te la cuenta (sin matices) con “fervor y patriotismo”.
Mañana se marcha contra los dueños de la Argentina.
O, mejor dicho, contra los que se creen dueños de todo.
Mañana se marcha contra el altar en el que nunca debimos colocarlos.
Mañana se marcha contra la pirámide. Contra su punta, contra su base.
Mañana se marcha contra una lógica vertical.
Contra toda jerarquía, contra una forma de entender la sociedad.
Mañana se marcha porque para ellos somos la grasa militante (Prat Gay).
Mañana se marcha porque para ellos “el beneficio de la duda” lo tienen siempre las fuerzas de seguridad (Michetti).
Mañana se marcha porque para ellos el “pensamiento crítico hizo mucho daño”, porque mejor que ser críticos es ser optimistas, porque mejor que ser críticos es ser pelotudos (Peña).
Mañana se marcha porque está perfecto tirarle gas pimienta en los ojos a una diputada opositora (Amadeo).
Mañana se marcha contra los que instalan un 0-800 para buchonear a los docentes que hablen de “política” en las aulas, porque los docentes son docentes y decentes y ser decentes es igual a no pensar (Vidal).
Mañana se marcha contra los que te quieren meter preso si hablás en contra de Macri por Twitter (Bullrich P.).
Mañana se marcha contra los que se cagan en el estado de derecho, designando jueces de la corte por decreto y/o abusando abierta y (siempre) selectivamente del instituto de la prisión preventiva (Macri, Bonadío, etc.).
Mañana se marcha contra los que se cagan en la problemática carcelaria, reformando en clave represiva la ley de ejecución penal (Garavano).
Mañana se marcha contra los que sueñan con una “segunda campaña del desierto” (Bullrich E.).
Mañana se marcha contra “los Massot”, contra los nostálgicos del proceso, de la marchita militar.
Mañana se marcha contra las botas.
Mañana se marcha contra Videla.
Mañana se marcha contra Massera.
Mañana se marcha contra Magnetto y Ernestina Herrera de Noble.
Mañana se marcha contra los que le chupan el orto al Rey de España.
Mañana se marcha contra los que le chupan el orto al Fondo Monetario Internacional.
Mañana se marcha contra el G-20.
Mañana se marcha contra los que inventan (sobrerrepresentan) “enemigos” para justificar su violencia. Para justificar sus excesos. Para justificar sus rencores.
Mañana se marcha contra los que persiguen mapuches para proteger a “los Benetton”.
Mañana se marcha contra los gendarmes que mataron a Santiago Maldonado.
Y contra los forros y las forras que dieron la orden.
Mañana se marcha contra los prefectos que mataron a Rafael Nahuel.
Y contra los forros y las forras que dieron la orden.
Mañana se marcha contra la policía desbocada. Contra el rati derechoso que en el barrio te mira distinto desde que Cambiemos llegó al poder.
Porque te piden documentos a lo bestia, porque se creen Rambos, porque se creen intocables.
Mañana se marcha contra los que creen que “eso está bien”. Que la policía trabaja para cuidarnos. Que a la policía no hay que molestarla. Que a la policía hay que dejarla actuar. Que la policía está “al servicio de la comunidad”.
Mañana se marcha contra la ingenuidad.
Mañana se marcha contra el gatillo fácil.
Mañana se marcha contra la transa, el negociado espurio y el comisario que se cree “Dios”.
Mañana se marcha contra un gobierno machista.
Mañana se marcha contra un gobierno que le quitó 67 millones de pesos a la lucha contra la “violencia de género”.
Mañana se marcha contra un gobierno corporativo.
Contra un gobierno oligárquico, aristócrata y neoliberal.
Porque el CEO de Shell es Ministro de Energía, porque el presidente de la Sociedad Rural es Ministro de Agroindustria, porque el ministro de Economía es un periodista del Grupo Clarín.
Mañana se marcha contra un gobierno basura.
Contra un gobierno que odia a los pobres.
Que odia a la clase media (aunque la clase media, pretenda convencerse de lo contrario).
Mañana se marcha contra un gobierno que sueña con que el mundo sea un “gran country”.
O no tan grande, en rigor de verdad.
Porque les gusta ser pocos.
Porque les encanta reconocerse “miembros selectos de una elite minoritaria”.
Mañana se marcha contra un gobierno especialista en vulnerar (todavía más) a “los que menos tienen”.
Trabajadores, discapacitados, personas en situación de calle, beneficiarios de la AUH, etc.
Mañana se marcha contra un gobierno de ricos y para ricos.
Mañana se marcha contra el tarifazo.
Contra el cierre de centros culturales.
Contra los que quieren destruir las paritarias.
Mañana se marcha contra los que odian la escuela pública.
Y contra los que les resulta indiferente ver un “Congreso militarizado”.
Mañana se marcha contra los que sueñan con la vuelta de las AFJP.
Contra los que sueñan con la vuelta de los noventa.
O peor, quizás peor.
Mañana se marcha y se marcha con bronca.
Con la ley previsional como límite.
Con la ley previsional como excusa.
Porque con los jubilados NO.
Pero con lo demás tampoco.
Porque “nadie se atreva a tocar a los viejos”.
Pero a los demás tampoco.
Mañana se marcha y se marcha con bronca.
Con dignidad, con furia, con firmeza, con vehemencia.
Mañana se marcha y no hay bala de goma ni de plomo ni de muerte, que detenga a un pueblo genuinamente enojado.
Mañana se marcha y no hay bala de goma ni de plomo ni de muerte, que detenga a un pueblo insoportablemente de pie.
Mañana se marcha contra Macri.
Contra una forma de hacer y entender la política.
Contra mucho más que un apellido, contra mucho más que un presidente.

Abolicionistas de la cultura represiva, anarquistas, marxistas, troskistas, leninistas, kirchneristas, peronistas, radicales (no pertenecientes a Cambiemos), humanistas, socialistas, trabajadores organizados, estudiantes, feministas, ambientalistas, cannabicultores, veganos, desmanicomializadores, putas, poetas, libreros, filósofos, docentes, artesanos, científicos, personas no identificadas con ninguna corriente establecida pero con mucho indignación por lo que está pasando, gente harta, gente cansada, gente empobrecida por este gobierno del orto, MAÑANA TODOS A LA PLAZA.

Pasado nos seguimos peleando, pero a estos tipos alguien los tiene que frenar.

Maxi Postay

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

 

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