Mi Tiaso y tu Calvario (Dionisio vs. El Crucificado)

El camino del imperialismo moral es siempre peligroso.
El camino del puritanismo moral es siempre segregador.
No hay absolutos.
No hay verdades.
No hay universales.
No hay formas prohibidas y formas permitidas de amarse, de sentir placer, de hacer vibrar nuestros cuerpos, de erotizarnos.
La única regla es el deseo.
El deseo necesariamente compartido entre todos los protagonistas de la relación.
Los mandatos morales/culturales deben ser inmediatamente destruidos.
Debemos destruirlos cuanto antes.
Debemos destruirlos con vehemencia.
Con apasionada y desbocada vehemencia.
Demoler y gozar con el olor de los escombros.
El sexo debe dejar de ser un drama, un tabú.
El cuerpo debe ser quitado del altar ecuménico en el que fue colocado por los padres de la Iglesia.
El contexto actual amerita la inmediata reivindicación de todos los fluidos que salen de nuestro cuerpo.
La Avenida Libertador debería llamarse “Av. del Fluido de Concha” y la Avenida 9 de Julio, “Avenida Orgasmo Múltiple” o “Eyaculación en la cara”.
En el siglo VI d.c. Justiniano quiso prohibir el pensamiento (ciertos pensamientos, claro, los pensamientos que no creía convenientes).
Justiniano fue un emperador romano y como todo emperador, un tremendo pelotudo.
Debemos cerrar los ojos y atrevernos a imaginarnos teniendo sexo con nuestra abuela, con nuestro tío, con nuestra hermana.
Los niños tienen deseos sexuales.
Incluso a muy corta edad.
Reprimir los deseos sexuales de los niños es más triste (mucho más triste) que obligarlos a trabajar en una fábrica, con el viejo argumento de la productividad y la mano de obra barata.
Educación sexual integral sin porno = papas fritas sin sal, sin mayonesa, sin queso cheddar.
Educación sexual integral sin porno = papas fritas con gusto a nada.
El porno es indispensable.
El problema no es el porno sino los parámetros morales/culturales dominantes que cierto porno reproduce.
El porno hace bien.
Lo que hace mal es la desesperación de los padres por taparles los ojos a “sus” hijos cuando aparece una teta por la tele.
Lo que hace mal es concebir la paternidad como propiedad.
Las parafilias son categorías psiquiátricas.
La psiquiatría debe desaparecer.
La psiquiatría no trata, mata.

El gran antagonismo de estos días es Dionisio vs. El Crucificado.

No me apasiona que me caguen a palos durante 14 estaciones.
No me apasiona la muerte tortuosa ni la hipótesis de la resurrección.
Las verdades únicas me la secan, me la bajan, me la matan.
Prefiero las orgías, el vino, los banquetes. Arder en preguntas.
Dudar, mutar y devenir.

No quiero formas ni formación.
No quiero ser la arcilla de nadie.
No quiero formarme, sino deformarme.

Prefiero transitar la existencia con sátiros y ninfas y nunca (nunca, nunca) hacer comunidad con monjas castradoras.

Me quedo con mi Tiaso y no con tu Calvario.

Maxi Postay

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva. 

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