Nacionaljudaísmo, monoteísmo nazi

Hitler/Moisés, Moisés/Hitler

El mito nazi de la superioridad racial y el mito hebreo del pueblo elegido son gemelos monocigóticos. Las consecuencias materiales del mito nazi de la superioridad racial ubican como víctimas a los judíos. Las consecuencias materiales del mito hebreo del pueblo elegido ubican como victimarios a los judíos. Tres mil quinientos años de intolerancia solar. Tres mil quinientos años de intolerancia monoteísta. Tres mil quinientos años de intolerancia única.

Dicen que Hitler admiraba a Akenatón. Dicen que Akenatón inspiró la religión de los primeros judíos monoteístas. Entre 1933 y 1945 seis millones de judíos monoteístas fueron asesinados por orden de un austríaco-alemán, admirador del faraón egipcio que inspiró la religión que profesaban.

Hitler rescató el símbolo del dios Atón y lo colocó en su santuario nazi, junto con la esvástica, las runas, las valquirias, la Atlántida y el Valhalla. Atón fue el dios elegido por Akenatón, como excusa (o factor legitimante), para destruir a los demás dioses de Egipto, en el marco de lo que es considerada como la primera experiencia religiosa monoteísta de la historia de la humanidad, allá por el siglo XIV a.c..

El himno de Atón inspiró oraciones religiosas monoteístas judías. El himno de Atón fue escrito por Akenatón. Los judíos rezaban oraciones religiosas monoteístas inspiradas en el himno de Atón, escrito por Akenatón, para salvarse de una cámara de gas activada por admiradores de Hitler que, a su vez –recordemos-, era admirador de Akenatón. Los rezos, previsiblemente, fueron inútiles.

Los judíos, en cuanto “pueblo elegido”, no tuvieron (ni tienen) ningún inconveniente en difamar (humillar, despreciar) a pueblos rivales (vecinos) con tal de imponerse sobre ellos. Afirmaban (afirman), por ejemplo, que los cananeos eran (son) monstruos y sus dioses, demonios. Tres mil quinientos años más tarde los monstruos y demonios fueron ellos, a partir del mito nazi de la superioridad racial.

La torá xenófoba fue sustituida por el xenófobo positivismo criminológico de Edmundo Mezger, el xenófobo ocultismo esotérico de Helena Blavatsky, los xenófobos protocolos de los sabios de Sión, la xenófoba liturgia nacionalista/épica de Richard Wagner, los xenófobos “falsos” descubrimientos arqueológicos de Assien Bohmers, los xenófobos experimentos médicos de Josef Mengele, el xenófobo propagandismo espectacular de Josef Goebbels y la xenófoba oratoria de un austríaco-alemán admirador de Akenatón.

Un “certificado de pureza aria” acreditaba la inexistencia de ancestros judíos (posteriores a 1725) en el árbol genealógico de quien tuviera el “honor” de poseerlo. La organización Lebensborn, impulsada por Heinrich Himmler, promovía programas de natalidad y maternidad, “libres de contaminación judía”. Los judíos prefieren casarse entre sí. Los judíos afirman que casándose entre sí, contribuyen a preservar intacta lo que ellos mismos denominan “la identidad judía”. Los judíos, casándose entre sí, se sienten “libres de contaminación no judía”.

Estos son los preceptos y las leyes que ustedes deberán observar y poner en  práctica, mientras vivan en la tierra que el Señor, el Dios de tus padres, te da en posesión. Harán desaparecer todos los lugares de culto, donde las naciones que ustedes van a desposeer sirven a sus dioses, en las montañas, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. Derriben sus altares, rompan sus piedras conmemorativas, prendan fuego a sus postes sagrados, destruyan las imágenes de  sus ídolos y borren hasta los nombres de aquel lugar. 

(Deuteronomio 12:1-3)

El judío fue siempre un parásito en el organismo nacional de otros pueblos, y si alguna vez abandonó su campo de actividad no fue por voluntad propia, sino como un resultado de la expulsión que de tiempo en tiempo sufriera de aquellos pueblos de cuya hospitalidad había abusado. “Propagarse” es una característica típica de todos los parásitos, y es así como el judío busca siempre un nuevo campo de nutrición. En la vida parasitaria que lleva el judío, incrustada en el cuerpo de naciones y Estados, está la razón de eso que un día indujera a Schopenhauer a exclamar que el judío es el “gran maestro de la mentira”.

(Mein Kampf, Adolfo Hitler)

Maxi Postay

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

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