Dejá de pensar, hacete milico

“En el fondo, muchacho, no sabés qué hacer. Eso es lo que te pasa.

¿Pensar, meditar? Estupideces. Si querés que se rían de vos, poné en tu puerta un cartel que diga: CASA DEL PENSADOR.

Hay carnicerías, panaderías, fiambrerías, quioscos, tintorerías. Pero no hay pensadorías.

Date cuenta: ¡Sos un vago!

Podrás decirme que el destino está escrito en las estrellas y mucho más arriba… podrás decirme que sólo soy una insignificante partícula de polvo…

Sin perjuicio de ello, ninguna de tus palabras te habilita a no hacer un carajo de tu vida, desde el primero de enero hasta el treinta y uno de diciembre, con la excusa de que te la pasás pensando…

Date cuenta: ¡Sos un vago!

Si fueras más responsable, podrías, por ejemplo, armarte con la espada de tu abuelo que fue un valiente coronel bigotudo.

Fijate en el mapa del mundo.

Está lleno de pueblos que esperan bajos las palmeras, en las islas, tras las dunas, que venga algún milico a partirles la cabeza”.

René Crevel (Êtes-vous fous?, 1929)

Traducción y adaptación: Maxi Postay

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