Pulsión nihilista: un poema para el embarazo

La sagacidad de este oxigeno pestilente no escatima esfuerzo en su labor cotidiana.
Su inclemencia rodea mi cuerpo. Su decoroso deambular me seduce con perfumes de alondras.
Su mezquina tarea de colmar mis pulmones no se detiene y yo no tengo el valor de hacerla cesar.
Erguido sobre mis tobillos sumerjo mi cuerpo en su detestable sustancia viscosa.

Día tras día, avanzo entre cadáveres que aún se creen vivos.
Vivir se ha vuelto un verbo de muy poca monta.

Sus manos se posan sobre mi lomo.
Sus uñas se incrustan en mi carne y me desgarran la piel con la paciencia de un descuartizador afiebrado.
Mi epidermis -ya reseca- forma una costra-coraza y las tortugas comienzan a seducirme.

Mientras los niños sean abortos fotocopiados de sus padres y los viejos mueran olvidados en sucios asilos, los partos seguirán siendo peores que los asesinatos.

Alejandro Castellani (La Palabra Encarnada, Ediciones Aula 28).

LTF. Abolicionismo de la cultura represiva.

Fotografía original: Roger Ballen.

 

 

 

 

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